Misal Romano (tercera edición) - Plegaria eucarística I o Canon romano

ORDINARIO DE LA MISA

PLEGARIA EUCARÍSTICA I
o CANON ROMANO


104.   V/. El Señor esté con vosotros.
          R/. Y con tu espíritu.

          V/. Levantemos el corazón.
          R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

          V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
          R/. Es justo y necesario.

Sigue el prefacio, dicho según las rúbricas, que se concluye:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

105. El sacerdote, con las manos extendidas, dice:

PADRE misericordioso,
te pedimos humildemente,
por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,

Junta las manos y dice:

que aceptes

Traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:

y bendigas estos dones,
este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,

Con las manos extendidas, prosigue:

ante todo, por tu Iglesia santa y católica,
para que le concedas la paz, la protejas,
la congregues en la unidad
y la gobiernes en el mundo entero,
con tu servidor el papa N.,
con nuestro obispo N.,

[Aquí se puede hacer mención del obispo coadjutor o de los obispos auxiliares:

con el obispo coadjutor (auxiliar) N.,

     o bien: 

y sus obispos auxiliares,

El obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo,

     o bien, cuando celebra un obispo que no es el ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., obispo de esta Iglesia de N.,
conmigo, indigno siervo tuyo,]

y todos los demás obispos que, fieles a la verdad,
promueven la fe católica y apostólica.

106.   CONMEMORACIÓN DE LOS VIVOS

Acuérdate, Señor, de tus hijos [N. y N.]

Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene intención de orar.

[En la misa del bautismo se hace mención de los padrinos:

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N.
que han llevado a estos elegidos tuyos
a la gracia del bautismo,]

Después, con las manos extendidas, prosigue:

y de todos los aquí reunidos,
cuya fe y entrega bien conoces;
por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados
y la salvación que esperan,
te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen,
este sacrificio de alabanza,
a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

107.   CONMEMORACIÓN DE LOS SANTOS

En la Natividad del Señor y durante su octava, en la Epifanía del Señor, desde la misa de la Vigilia pascual hasta el segundo domingo de Pascua, en la Ascensión del Señor y en el domingo de Pentecostés se dice Reunidos en comunión propio:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, 

[En los domingos, cuando no hay otro Reunidos en comunión propio, puede decirse:

para celebrar el domingo,
día en que Cristo ha vencido a la muerte
y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal,]

veneramos la memoria,
ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María,
Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;
la de su esposo, san José;
la de los santos apóstoles y mártires
Pedro y Pablo, Andrés,
[Santiago y Juan,
Tomás, Santiago y Felipe,
Bartolomé, Mateo,
Simón y Tadeo;
Lino, Cleto, Clemente, Sixto,
Cornelio, Cipriano,
Lorenzo, Crisógono,
Juan y Pablo,
Cosme y Damián,]
y la de todos los santos;
por sus méritos y oraciones
concédenos en todo tu protección. 

[Por Cristo nuestro Señor. Amén.]

___________________________

«Reunidos en comunión» propios

En la Natividad del Señor y durante su octava:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar (la noche santa) el día santo en que la Virgen María, conservando intacta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo, veneramos la memoria, ante todo, de esta gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

En la Epifanía del Señor:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo en que tu único Hijo, eterno como tú en la gloria, se manifestó en la verdad de nuestra carne, hecho hombre como nosotros, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

Desde la misa de la Vigilia pascual hasta el segundo domingo de Pascua:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar (la noche santa) el día santo de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo según la carne, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

En la Ascensión del Señor:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día santo en que tu único Hijo, nuestro Señor Jesucristo, habiendo tomado nuestra débil condición humana, la exaltó a la derecha de tu gloria, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

En el domingo de Pentecostés:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia para celebrar el día de Pentecostés, en que el Espíritu Santo se manifestó a los apóstoles en lenguas de fuego, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

*la de su esposo, san José;
la de los santos apóstoles y mártires
Pedro y Pablo, Andrés,
[Santiago y Juan,
Tomás, Santiago y Felipe,
Bartolomé, Mateo,
Simón y Tadeo;
Lino, Cleto, Clemente, Sixto,
Cornelio, Cipriano,
Lorenzo, Crisógono,
Juan y Pablo,
Cosme y Damián,]
y la de todos los santos;
por sus méritos y oraciones
concédenos en todo tu protección. 

[Por Cristo nuestro Señor. Amén.]
___________________________

108. Con las manos extendidas, prosigue:

Acepta, Señor, en tu bondad,
esta ofrenda de tus siervos
y de toda tu familia santa;
ordena en tu paz nuestros días,
líbranos de la condenación eterna
y cuéntanos entre tus elegidos.

Junta las manos.

[Por Cristo nuestro Señor. Amén.]

___________________________

«Acepta, Señor» propios

Desde la misa de la Vigilia pascual hasta el segundo domingo de Pascua:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa, que hoy te ofrecemos especialmente N. y N. (aquellos) que has hecho renacer del agua y del Espíritu Santo, perdonándoles todos sus pecados; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.

Junta las manos.

[Por Cristo nuestro Señor. Amén.]

En la misa del bautismo:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa, que hoy te ofrecemos por N. y N. (aquellos) que has hecho renacer del agua y del Espíritu Santo, perdonándoles todos sus pecados, para incorporarlos a Cristo Jesús, Señor nuestro, e inscribe sus nombres en el libro de la vida.

Junta las manos.

[Por Cristo, nuestro Señor. Amén.]

En la misa de confirmación:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa, que hoy te ofrecemos por N. y N. (aquellos) que, renacidos en el Bautismo, te has dignado confirmar por el don del Espíritu Santo; recíbela en tu bondad y conserva en ellos tu gracia.

Junta las manos.

[Por Cristo, nuestro Señor. Amén.]

En la misa de primera comunión:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa, que hoy te ofrecemos especialmente por N. y N. (aquellos) que por vez primera invitas en este día a participar del pan de vida y del cáliz de salvación, en la mesa de tu familia; concédeles crecer siempre en tu amistad y en la comunión con tu Iglesia.

Junta las manos.

[Por Cristo, nuestro Señor. Amén.]

En la misa del matrimonio:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, de los nuevos esposos N. y N. y de toda tu familia santa, que hoy intercede por ellos; y ya que les has concedido llegar al día de los desposorios, otórgales también [el gozo de una ansiada descendencia y de] una larga vida.

Junta las manos.

[Por Cristo, nuestro Señor. Amén.]

En la misa exequial:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de la corrupción de la carne, tenga su parte entre tus santos.

Junta las manos.

[Por Cristo, nuestro Señor. Amén.]
___________________________

109. Extendiendo las manos sobre las ofrendas, dice:

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre,
haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti:
que se convierta para nosotros
en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado,
Jesucristo, nuestro Señor.

Junta las manos.

110. En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse claramente y con precisión, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras.

El cual, la víspera de su Pasión,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó pan en sus santas y venerables manos,

Eleva los ojos.

y, elevando los ojos al cielo,
hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso,
dando gracias te bendijo,
lo partió
y lo dio a sus discípulos diciendo:

Se inclina un poco.

TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, 
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora, haciendo genuflexión.

111. Después prosigue:

Del mismo modo, acabada la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó este cáliz glorioso
en sus santas y venerables manos,
dando gracias te bendijo
y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA
POR VOSOTROS Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. 
HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora, haciendo genuflexión.

112. Luego dice una de las siguientes fórmulas:

Éste es el Misterio de la fe.

     O bien:

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Y el pueblo prosigue, aclamando:

Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!

     O bien:

Aclamemos el Misterio de la fe.

Y el pueblo prosigue, aclamando:

Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz,
anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

     O bien:

Proclamemos el Misterio de la fe.

Y el pueblo prosigue, aclamando:

Sálvanos, Salvador del mundo,
que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

113. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Por eso, Padre,
nosotros, tus siervos,
y todo tu pueblo santo,
al celebrar este memorial
de la muerte gloriosa de Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor,
de su santa resurrección del lugar de los muertos
y de su admirable ascensión a los cielos,
te ofrecemos, Dios de gloria y majestad,
de los mismos bienes que nos has dado,
el sacrificio puro, inmaculado y santo:
pan de vida eterna
y cáliz de eterna salvación.

114. Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala,
como aceptaste los dones del justo Abel,
el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe,
y la oblación pura
de tu sumo sacerdote Melquisedec.

115. Inclinado, con las manos juntas prosigue:

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso,
que esta ofrenda sea llevada a tu presencia,
hasta el altar del cielo,
por manos tu ángel,
para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
al participar aquí de este altar,

Se endereza y se signa diciendo:

seamos colmados de gracia y bendición.

Junta las manos.

[Por Cristo, nuestro Señor. Amén.]

116.   CONMEMORACIÓN DE LOS DIFUNTOS

Con las manos extendidas, dice:

Acuérdate también, Señor,
de tus hijos [N. y N.],
que nos han precedido con el signo de la fe
y duermen ya el sueño de la paz.

Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.

Después, con las manos extendidas, prosigue:

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo,
concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz.

Junta las manos.

[Por Cristo nuestro Señor. Amén.]

117. Con la mano derecha se golpea el pecho diciendo:

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,

Con las manos extendidas prosigue:

que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea
de los santos apóstoles y mártires
Juan el Bautista, Esteban,
Matías y Bernabé,
[Ignacio, Alejandro,
Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua,
Águeda, Lucía,
Inés, Cecilia y Anastasia]
y de todos los santos;
y acéptanos en su compañía,
no por nuestros méritos,
sino conforme a tu bondad.

Junta las manos.

Por Cristo, Señor nuestro.

118. Y continúa:

Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.

119. Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz y, elevándolos, dice:

Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.

El pueblo aclama:

Amén.

Después sigue el rito de comunión.


© Conferencia Episcopal Española

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