Leccionario IV - Natividad de la bienaventurada Virgen María

SEPTIEMBRE

8 de septiembre

NATIVIDAD DE LA
BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

FIESTA


PRIMERA LECTURA (opción 1)
Miq 5, 1-4a
Dé a luz la que debe dar a luz

Lectura de la profecía de Miqueas.

ESTO dice el Señor:
«Y tú, Belén Efratá,
     pequeña entre los clanes de Judá,
     de ti voy a sacar
     al que ha de gobernar Israel;
     sus orígenes son de antaño,
     de tiempos inmemoriales.
Por eso, los entregará
     hasta que dé a luz la que debe dar a luz,
     el resto de sus hermanos volverá
     junto con los hijos de Israel.
Se mantendrá firme, pastoreará
     con la fuerza del Señor,
     con el dominio del nombre del Señor, su Dios;
     se instalarán, ya que el Señor se hará grande
     hasta el confín de la tierra.
Él mismo será la paz».

Palabra de Dios.

PRIMERA LECTURA (opción 2)
Rom 8, 28-30
Dios predestinó a los que había conocido de antemano

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

HERMANOS:
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio.
Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 12, 6ab. 6cd (R/.: Is 61, 10)
R/.   Desbordo de gozo con el Señor.

        V/.   Porque yo confío en tu misericordia:
                mi alma gozará con tu salvación.   R/.

        V/.   Y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.   R/.


Aleluya

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Dichosa eres, santa Virgen María,
        y muy digna de toda alabanza:
        porque de ti salió el sol de justicia,
        Cristo, nuestro Dios.   R/.

EVANGELIO
Mt 1, 1-16. 18-23
La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

LIBRO del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zará, Fares engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

Palabra del Señor.


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