Misal Romano (tercera edición) - Presentación de la 3.ª edición del Misal Romano en lengua española

PRESENTACIÓN DE LA
3.ª EDICIÓN DEL MISAL ROMANO
EN LENGUA ESPAÑOLA

La publicación por la Conferencia Episcopal Española, de la tercera edición oficial en español del Misal Romano reformado por mandato del Concilio Vaticano II, representa el punto de llegada de un largo camino que comenzó el día 3 de abril de 1969, Jueves Santo, cuando el papa beato Pablo VI, mediante la Constitución Apostólica Missale Romanum [1], cuatrocientos años después de la publicación del promulgado por san Pío V el 14 de julio de 1570 a instancias del Concilio de Trento, promulgaba el libro litúrgico sin duda más emblemático de la reforma litúrgica proyectada por el concilio convocado por el papa san Juan XXIII. No obstante, hasta el 26 de marzo de 1970 no vería la luz el Missale Romanum ex decreto Sacrosancti Oecumenici Concilii Vaticani II instauratum auctoritate Pauli PP. VI promulgatum [2]. Asimismo se confiaba al cuidado de las conferencias episcopales la preparación de las ediciones oficiales en las lenguas modernas y el señalar el día en que entrarían en vigor, una vez confirmadas por la Santa Sede.

En España hasta ese momento se venía usando desde 1967 la versión española del Missale Romanum promulgado por san Pío V y cuya última edición típica había sido aprobada por san Juan XXIII en vísperas del Concilio Vaticano II [3]. Dicha versión, editada por la Biblioteca de Autores Cristianos, había sido preparada por la Comisión Mixta CELAM-España y fue aprobada por el Consilium ad exequendam Constitutionem de sacra liturgia con fecha 27 de enero de 1965. Se trataba de una edición bilingüe, en latín y en castellano, si bien el Ritus servandus in celebratione Missae y las rúbricas se conservaron en lengua latina.

1. Traducción ad experimentum del Missale Romanum de 1970

La edición de 1970 representaba una importante novedad en el aumento de textos y en la organización del libro de acuerdo con la estructura renovada del Año Litúrgico. El libro ya no era un misal plenario, al haberse separado de él las lecturas, el salmo responsorial y otros cantos, que se editaron en el nuevo Ordo Lectionum Missae o Leccionarium, publicado en tres volúmenes en la edición típica latina y en ocho en la edición de la Conferencia Episcopal Española. El Misal se había beneficiado del conocimiento moderno de las fuentes litúrgicas como recuerda la Ordenación general del Misal Romano (n. 8) y en su momento señaló también el papa Benedicto XVI al afirmar que «en la historia de la liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura» [4].

La versión española del Missale Romanum se publicó ad experimentum en dos volúmenes con la aprobación de la Sagrada Congregación para el Culto Divino (Prot. n. 2180/71 y 170/72). La edición fue presentada el 3 de diciembre de 1971 por el Sr. cardenal D. Vicente Enrique y Tarancón, arzobispo de Toledo y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia. La publicación facilitó también la introducción del nuevo Calendario litúrgico en España desde el 1 de enero de 1972. Anteriormente, en junio de 1969, se había publicado el texto bilingüe Ordinario de la Misa con las nuevas plegarias eucarísticas y las melodías para el canto de los ministros. En el mismo volumen aparecían también, pero en lengua latina, los documentos introductorios del Misal: la Constitución Apostólica Missale Romanum y la Institutio generalis. El texto castellano del Ordinario de la Misa había sido aprobado por la Comisión Mixta CELAM-España y confirmado sucesivamente por el Consilium ad exsequendam Constitutionem de sacra liturgia

En los años siguientes una comisión de expertos revisó la traducción del Misal siguiendo los criterios de la Instrucción “Comme le prévoit” (25-I-1969) del citado Consilium, facilitando de este modo la preparación de la primera edición oficial del Misal Romano en lengua española, que vería la luz en 1977. Por otra parte, el 27 de marzo de 1975, Jueves Santo también, se publicó en Roma la segunda edición típica latina del Missale Romanum con modificaciones en la Institutio generalis y en algunos formularios de misas e introduciendo textos nuevos [5]. 

2. Primera edición oficial del Misal Romano en lengua española

De este modo se llegó a la primera edición oficial en castellano del Misal Romano reformado por mandato del Concilio Vaticano II y promulgado por Su Santidad el papa Pablo VI. Edición típica aprobada por la Conferencia Episcopal Española y confirmada por la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino [6]. La recognitio del texto lleva fecha de 18 de mayo de 1977 [7]. La edición entró en vigor por Decreto del 1 de enero de 1978 del Sr. cardenal D. Vicente Enrique y Tarancón, presidente de la Conferencia Episcopal Española [8] y había sido presentada por el Sr. cardenal D. Narciso Jubany Arnau, arzobispo de Barcelona y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia ofreciendo también algunas orientaciones: «Al recitar las oraciones, y sobre todo la plegaria eucarística, el sacerdote debe evitar, por una parte, un modo de leer árido y carente de alguna variedad, y, por otra, un modo excesivamente subjetivo y patético de decir y de hacer. Como presidente de la acción sagrada, leyendo o cantando o realizando gestos, se dedicará con cuidado a ayudar a los participantes a formar una verdadera comunidad, que celebra y vive el memorial del Señor» [9].

En diciembre de 1977 la Congregación comunicaba a las conferencias episcopales la autorización para usar en la celebración eucarística las Plegarias eucarísticas para las misas con niños y sobre la reconciliación [10]. Con la misma fecha se anunciaba también que la concesión se extendía hasta finalizar 1980, advirtiendo que el texto de estas plegarias era ad experimentum, no estando permitido incluirlas en el misal.

3. Segunda edición oficial con el texto unificado del Ordinario de la Misa

Posteriormente, en el marco de las expectativas suscitadas por la celebración del V Centenario del descubrimiento y evangelización de América (1992), por sugerencia del Sr. cardenal D. Marcelo González Martín, arzobispo de Toledo y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia, durante el Congreso de los presidentes y de los secretarios de las Comisiones Nacionales de Liturgia de los diferentes países del mundo en Roma en octubre de 1984, se llevó a cabo la iniciativa de disponer de un texto único del Ordinario de la Misa y de otros textos del Misal Romano para todos los paí- ses de habla española [11]. Aceptada la propuesta por la Congregación para el Culto Divino y bajo su supervisión directa, se creó un equipo de trabajo integrado por representantes del Departamento de Liturgia del CELAM y del Secretariado Nacional de Liturgia de España. Las reuniones tuvieron lugar en Bogotá, en Madrid y en Roma en los años 1985 y 1986.

Fruto de aquel acuerdo fue la versión unificada del Ordinario de la Misa, de las plegarias eucarísticas y del Padrenuestro, textos que fueron estudiados y aprobados por los representantes de las conferencias episcopales de España y de los países de lengua española en un encuentro especialmente convocado en la sede de la Congregación para el Culto Divino en febrero de 1986 [12]. Se lograba así una unidad de expresión lingüística a la hora de celebrar la Eucaristía y de dirigirse al Padre con la plegaria dominical, como señaló oportunamente el Sr. cardenal D. Marcelo González, en la presentación de la nueva edición del Misal el 31 de marzo de 1988, Jueves Santo también: «Cuando, en 1992, celebremos el V Centenario del descubrimiento y comienzo de la evangelización de América, podremos situarnos en unidad de fe y de palabra los que hablamos el mismo idioma, gozosos no solo de haber podido conservar lo que la santa Iglesia nos enseñó a creer , sino de poder expresarlo con idénticas locuciones como señal elocuente de que la unidad de texto entre naciones de la misma lengua respeta la naturaleza inmutable de la fe y hace comprender a los fieles, de un solo golpe y mejor que mil discursos, la importancia de lo que se celebra y se proclama» [13]. 

La ocasión fue aprovechada también para enriquecer el Misal con varios textos nuevos de los que no existía versión en lengua latina, en particular algunos prefacios, la plegaria eucarística conocida entonces como del Sínodo suizo con sus cuatro variantes, varias colectas, bendiciones solemnes, fórmulas para la bendición del agua, invocaciones para el acto penitencial y otros textos de carácter alternativo. La Conferencia Episcopal Española, en el curso de su XLVII Asamblea Plenaria de 16 al 21 de noviembre de 1987, en virtud de lo establecido por la Congregación para el Culto Divino (prot. n. 898/87), aprobó la versión española común a las naciones de lengua española especialmente del Ordinario de la Misa, de las plegarias eucarísticas y de los textos alternativos, declarando su obligatoriedad dentro del territorio español a partir del 27 de noviembre de 1988, domingo I de Adviento. El Decreto fue firmado por el Sr. cardenal D. Ángel Suquía, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal [14]. Esta edición completa del Misal fue adoptada posteriormente por las conferencias episcopales de Cuba, Ecuador, Perú y Puerto Rico [15].

4. La tercera edición oficial del Misal Romano en castellano

Aunque el volumen impreso no apareció hasta 2002, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con fecha de 20 de abril de 2000, Jueves Santo [16], había aprobado la tercera edición típica del Missale Romanum, para incorporar los formularios de misas posteriores a 1975 y las modificaciones introducidas en los libros litúrgicos por el Código de Derecho Canónico de 1983. No se trataba, por tanto, de una simple reimpresión corregida de las ediciones precedentes sino de una nueva, mejorada y enriquecida con vistas a la celebración de la santa Misa en la lengua latina y con la finalidad de ser referencia obligada para las traducciones en las lenguas modernas bajo la responsabilidad de las conferencias episcopales, según lo establecido por la Instrucción Liturgiam Authenticam de 28-III-2001, en orden a obtener la oportuna recognitio de la Santa Sede [17]. La edición, además, añadía en el título el nombre de san Juan Pablo II al del beato Pablo VI que promulgó la primera edición y aprobó la segunda. 

El decreto de promulgación de esta tercera edición típica establecía también la necesidad de una revisión general del Misal en uso, antes de solicitar obtener el obligado reconocimiento mediante una nueva presentación de los textos traducidos a la Santa Sede, sin interpretaciones ni paráfrasis, aunque teniendo en cuenta el genio propio de cada lengua. Esta tarea, que ha llevado mucho tiempo, ha sido realizada por expertos en liturgia, en lenguas clásicas y en literatura coordinados por el Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia y bajo la dirección de esta, habiéndose efectuado también consultas a obispos y a profesores de teología de las facultades españolas.

La Instrucción Liturgiam Authenticam ha sido muy tenida en cuenta a la hora de preparar la nueva edición del Misal Romano en castellano, aún antes de aparecer la tercera edición típica del Misal. En efecto, la revisión de la traducción se había iniciado ya bajo los auspicios de la Comisión Episcopal de Liturgia presidida, sucesivamente, por Mons. Rosendo Álvarez (†) entre 1990 y 1996 y por Mons. Pedro Tena (†) entre 1996 y 2002. Cuando apareció la referida tercera edición típica, aunque en un principio se quiso aprovechar el trabajo realizado, sin embargo, ante las variaciones que presentaba la nueva edición, la Comisión Episcopal decidió comenzar de nuevo el trabajo abordando a la vez la traducción de los formularios y textos nuevos respecto de la edición típica de 1975. Esta tarea, juntamente con el estudio de algunas adaptaciones que competen a las conferencias episcopales, ha tenido carácter preferente sobre otros trabajos desde el año 2002. En 2003 se presentó a la LXXXI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal (17-21 de noviembre de 2003) una nueva traducción de la Institutio generalis Missalis Romani que, una vez aprobada y obtenida la correspondiente recognitio de la Congregación (prot. n. 1938/04/L), fue publicada en una edición especial [18].

Por otra parte, la tercera edición típica del Misal Romano aportaba retoques en los documentos introductorios, por ejemplo, respecto de la ampliación de la facultad para administrar a los fieles la comunión bajo las dos especies; ampliación de la Ordenación general del Misal Romano con un nuevo capítulo, el IX; introducción de numerosas celebraciones incorporadas al Calendario Romano general; nuevos textos en el Común de la Bienaventurada Virgen María, en las misas por diversas necesidades, introducción del formulario de la misa de la Divina Misericordia, etc. Asimismo, es importante reseñar la introducción en el Misal, con una remodelación, de la Plegaria eucarística para las misas por diversas necesidades, antigua plegaria eucarística del Sínodo suizo, y de las plegarias eucarísticas destinadas a las celebraciones con niños o las de la reconciliación.  

A medida que el trabajo llegaba a su fin, en sucesivas asambleas plenarias, la Comisión Episcopal de Liturgia fue presentando para su estudio y para la preceptiva aprobación diversas cuestiones relativas a la traducción y a las adaptaciones de competen a las conferencias episcopales en la celebración de la Eucaristía. Conviene recordar también que, con fechas de 27-IX-2006 (prot. N. 784104/L) y de 17-X-2006 (prot. 467/05/L), respectivamente, la Congregación para el Culto Divino hizo llegar sendas cartas a la Comisión Episcopal de Liturgia y a la Conferencia Episcopal comunicando cómo quedaba el texto del Ordinario de la Misa unificado en 1988, así como el modo en que debía hacerse la traducción de las palabras de la consagración del cáliz pro vobis et pro multis. Durante el año 2008 fue publicada en Roma una reimpresión emendata de la editio typica tertia del Missale Romanum (2002) (cf. prot. 652/08/L) [19], lo que dio lugar a un nuevo examen del trabajo realizado. Finalmente, en el curso de la XCV Asamblea Plenaria, el 21 de abril de 2010, la Conferencia Episcopal Española aprobaba por mayoría cualificada la versión española correspondiente a la tercera edición típica enmendada del Missale Romanum. Enviados a Roma el ejemplar con el texto aprobado y la documentación pertinente, la recognitio de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se produjo, finalmente, el 8 de diciembre de 2015 con la firma del señor cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación y del secretario, el arzobispo Mons. Arthur Roche.

5. Significado y riqueza de esta edición

La publicación de la tercera edición oficial en lengua española del Misal Romano reformado por mandato del Concilio Vaticano II representa efectivamente un hito importante dentro de la renovación litúrgica en España. Transcurridos pocos más de cincuenta años de la promulgación de la Constitución Sacrosanctum Concilium y del comienzo de la reforma diseñada en ella, es preciso valorar la aportación de este libro que recoge la lex orandi de la Iglesia como expresión de su lex credendi, especialmente en relación con el misterio eucarístico. En este sentido, la traducción del Missale Romanum, efectuada y aprobada por los obispos de la Conferencia Episcopal Española según los principios y normas de la Instrucción Liturgiam Authenticam de 28-III-2001 y confirmada por la correspondiente recognitio de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, además de representar una nueva recepción de la actual edición típica latina, supone beneficiarse también del enriquecimiento al que se alude en el apartado anterior.

Por otra parte, la nueva edición del Misal en castellano para España no ha perdido ninguna de las aportaciones introducidas en la edición correspondiente al texto unificado del Ordinario de la Misa (1988), dando incluso carácter oficial a las melodías existentes e incorporando nuevas fórmulas para el canto, además de otros textos con carácter alternativo y algunos elementos rituales. Aunque el Misal Romano nunca ha sido un libro cerrado, por ejemplo, para la entrada de las misas de nuevos santos incorporados al Calendario bajo la autoridad competente en materia litúrgica (cf. CIC, c. 838), debe ser considerado por todos como un elemento precioso de comunión eclesial al servicio de la unidad y de la integridad del rito romano y una llamada constante a cuidar al máximo la celebración de la Eucaristía, verdadera fuente y cumbre de la vida de la Iglesia (cf. LG 11; SC 10). En efecto, «las normas litúrgicas en la celebración eucarística son una expresión concreta de la auténtica eclesialidad de la Eucaristía; este es su sentido más profundo (…) También en nuestros tiempos, la obediencia a las normas litúrgicas debería ser redescubierta y valorada como reflejo y testimonio de la Iglesia una y universal, que se hace presente en cada celebración de la Eucaristía. El sacerdote que celebra fielmente la Misa según las normas litúrgicas y la comunidad que se adecúa a ellas, demuestran de manera silenciosa pero elocuente su amor por la Iglesia» [20].

En este sentido, la riqueza doctrinal y espiritual acumulada por la nueva edición del Misal Romano en lengua española constituye también una invitación dirigida a todos los fieles cristianos, pero especialmente a los ministros de la Eucaristía, a interiorizar y tratar de comprender la estructura de la celebración y asimilar las palabras de la liturgia, «de forma que no solo hablemos con Dios como personas individuales, sino que entremos en el “nosotros” de la Iglesia que ora; que transformemos nuestro “yo” entrando en el “nosotros” de la Iglesia, enriqueciendo, ensanchando este “yo”, orando con la Iglesia, con las palabras de la Iglesia, entablando realmente un coloquio con Dios» [21].

24 de marzo de 2016
Jueves Santo en la Cena del Señor

Julián López Martín
Obispo de León
Presidente de la Comisión
Episcopal de Liturgia

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[1] PABLO VI, Constitución apostólica Missale Romanum: Texto latino en AAS 61 (1969) 217-222; Missale Romanum ex decreto Sacrosancti Oecumenici Concilii Vaticani II instauratum auctoritate Pauli PP. VI promulgatum, Typis Poliglottis Vaticanis 1970; texto castellano en Misal Romano reformado por mandato del Concilio Vaticano II y promulgado por Su Santidad el papa Pablo VI. Edición típica aprobada por la Conferencia Episcopal Española y confirmada por la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, Coeditores Litúrgicos 1978, pp. 17-22, y en las ediciones sucesivas.

[2] SAGRADA CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO, Decreto de 26-III-1970 (prot. n. 166/70): texto latino en AAS 62 (1970) 554; texto castellano en Misal Romano, cit., p. 11; y en las ediciones sucesivas.

[3] SAGRADA CONGREGACIÓN DE RITOS, Decreto de 15-I-1962 (prot. N. Varia 19/961): Texto latino en Missale Romanum ex decreto SS. Concilii Tridentini restitutum, Summorum Pontificum cura recognitum, Editio typica, Typis Poliglottis Vaticanis 1962, p. VII; y en las ediciones iuxta typicam.

[4] BENEDICTO XVI, Carta a los obispos, de 7-VII-2007, acompañando el Motu proprio Summorum Pontificum: AAS 99 (2007) 798 (original en italiano).

[5] SAGRADA CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO, Decreto de 27-III-1975 (prot. n. 1970/74): texto latino en Notitiae 111/112 (1975) 297; texto castellano en Misal Romano, cit., p. 12; y en las ediciones sucesivas. 

[6] El volumen fue editado por Coeditores Litúrgicos (1978). Impreso en papel biblia y con ilustraciones a plumilla, a dos colores, negro para los textos y rojo para las rúbricas y los títulos; formato 17 x 24 cm, encuadernación en cartoné, cubiertas rojas con una cruz y el título MISAL ROMANO estampado en dorado; páginas al natural y con cintas y marca páginas en el Ordinario de la Misa.

[7] SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LOS SACRAMENTOS Y EL CULTO DIVINO, Decreto A las diócesis de España, de 18-V-1977 (prot. n. CD 301/77): en Misal Romano, cit., p. 13; y en las ediciones sucesivas.

[8] CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Decreto de 1-I-1978: en Misal Romano, cit., p. 14; y en las ediciones sucesivas. 

[9] En Misal Romano, cit., p. 9. 

[10] SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LOS SACRAMENTOS Y EL CULTO DIVINO (prot. n. CD 2250/77), Carta a los presidentes de las conferencias episcopales sobre las plegarias eucarísticas para las misas con niños y sobre la reconciliación: texto latino en Notitiae 13 (1977) 555-556; texto castellano en Pastoral Litúrgica 97/99 (1978) 555-556.

[11] Véase: Convegno dei Presidenti e Segretari delle Commisioni Nazionali de Liturgia “Venti anni di reforma litúrgica: Bilancio e prospettive”. Città del Vaticano, 23/28 ottobre 1984: Notitiae 20 (1984) 713-920, p. 794. 

[12] Véase: Encuentro de las Comisiones Nacionales de Liturgia de lengua española organizado por la Congregación para el Culto Divino, Ciudad del Vaticano 3/7 de febrero de 1986: Notitiae 22 (1986) 125-305; y especialmente la Carta de la Congregación después del encuentro: ibíd., 287-293. 

[13] En el Misal Romano reformado por mandato del Concilio Vaticano II y promulgado por Su Santidad el papa Pablo VI. Edición típica aprobada por la Conferencia Episcopal Española. Aceptada posteriormente por las conferencias episcopales de Cuba, Ecuador, Perú y Puerto Rico, y confirmada por la Congregación para el Culto Divino. Texto unificado en lengua española del Ordinario de la Misa, Coeditores Litúrgicos 1996, pp. 7-8. 

[14] CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA (PRESIDENTE), Decreto de 22-II-1988 (prot. n. 183/88): En Misal Romano (ed. 1996), cit., p. 14. 

[15] El volumen fue editado también por Coeditores Litúrgicos (1996) en formato, papel, etc., semejantes a la edición oficial de 1978. No obstante, anteriormente se editó en volumen aparte el Ordinario de la Misa con los nuevos textos introducidos, y en reimpresiones sucesivas de todo el Misal, se han hecho publicaciones con solo el texto o con la música de las partes que pueden cantarse del Ordinario de la Misa, prefacios, etc.

[16] Missale Romanum ex decreto Sacrosancti Oecumenici Concilii Vaticani II instauratum, auctoritate Pauli PP. VI promulgatum Ioannis Pauli PP. II cura recognitum, Typis Vaticanis, A. D. MMII. El Decreto en CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS: De editione typica tertia, de 20-IV-2000 (prot. n. 143/00/L): texto latino en Notitiae 38 (2002) 452-453 y en las ediciones típicas tertia (2002) y tertia emendata (2008). 

[17] CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS, Instrucción sobre el uso de las lenguas vernáculas en la edición de los libros de la liturgia romana, de 28-III-2001: texto latino en AAS 93 (2001) 685-726; texto castellano en Notitiae 38 (2002) 65-119. 

[18] Ordenación general del Misal Romano. Traducción española de la “Editio typica tertia Missalis Romani” 2000, Coeditores Litúrgicos 2005.

[19] Reimpressio emendata Missalis Romani: Notitiae 503/504 (2008) 367-387.

[20] SAN JUAN PABLO II, encíclica Ecclesia de Eucharistia, de 17-IV-2003, n. 52.

[21] BENEDICTO XVI, Diálogo con el Clero. Castelgandolfo 31-VIII-2006, III.

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