Leccionario I (B) - Domingo XXI del tiempo ordinario

TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XXI
DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Jos 24,1-2a.15-17.18b
Serviremos al Señor, ¡porque él es nuestro Dios!

Lectura del libro de Josué.

EN aquellos días, Josué reunió todas las tribus de Israel en Siquén y llamo a los ancianos de Israel, a los jefes, a los jueces y a los magistrados. Y se presentaron ante Dios.
Josué dijo a todo el pueblo:
«Si os resulta duro servir al Señor, elegid hoy a quién queréis servir: si a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitáis; que yo y mi casa serviremos al Señor».
El pueblo respondió:
«Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! Porque el Señor nuestro Dios es quien nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, de Egipto, de la casa de la esclavitud; y quien hizo ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios y nos guardó en todo nuestro peregrinar y entre todos los pueblos por los que atravesamos.
También nosotros serviremos al Señor, ¡porque él es nuestro Dios!».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 33, 2-3. 16-17. 18-19. 20-21. 22-23 (R/.: 9a)
R/.   Gustad y ved qué bueno es el Señor.

        V/.   Bendigo al Señor en todo momento,
                su alabanza está siempre en mi boca;
                mi alma se gloría en el Señor:
                que los humildes lo escuchen y se alegren.   R/.

        V/.   Los ojos del Señor miran a los justos,
                sus oídos escuchan sus gritos;
                pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
                para borrar de la tierra su memoria.   R/.

        V/.   Cuando uno grita, el Señor lo escucha
                y lo libra fe sus angustias;
                el Señor está cerca de los atribulados,
                salva a los abatidos.   R/.

        V/.   Aunque el justo sufra muchos males,
                de todos lo libra el Señor;
                él cuida de todos sus huesos,
                y ni uno solo se quebrará.   R/.

        V/.   La maldad da muerte al malvado,
                los que odian al justo serán castigados.
                El Señor redime a sus siervos,
                no será castigado quien se acoge a él.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Ef 5, 21-32
Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

HERMANOS:
Sed sumisos unos a otros en el temor de Cristo: las mujeres, a sus maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia:
Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.
Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.
«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».
Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

Palabra de Dios.


Aleluya
Cf. Jn 6, 63c. 68c
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
        tú tienes palabras de vida eterna.   R/.

EVANGELIO
Jn 6, 60-69
¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna
Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Palabra del Señor.


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Leccionario III (par) - Miércoles de la XVIII semana del tiempo ordinario

TIEMPO ORDINARIO

MIÉRCOLES DE LA XVIII SEMANA
DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Jer 31, 1-7
Con amor eterno te amé

Lectura del libro de Jeremías.

EN aquel tiempo —oráculo del Señor—,
seré el Dios de todas las tribus de Israel,
y ellas serán mi pueblo.
Esto dice el Señor:
«Encontró mi favor en el desierto
el pueblo que escapó de la espada;
Israel camina a su descanso.
El Señor se le apareció de lejos:
Con amor eterno te amé,
por eso prolongué mi misericordia para contigo.
Te construiré, serás reconstruida,
doncella capital de Israel;
volverás a llevar tus adornos,
bailarás entre corros de fiesta.
Volverás a plantar viñas
allá por los montes de Samaría;
las plantarán y vendimiarán.
“Es de día” gritarán los centinelas
arriba, en la montaña de Efraín:
“En marcha, vayamos a Sion,
donde está el Señor nuestro Dios”».
Porque esto dice el Señor:
«Gritad de alegría por Jacob,
regocijaos por la flor de los pueblos;
proclamad, alabad y decid:
¡El Señor ha salvado a su pueblo,
ha salvado al resto de Israel!».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial 
Jer 31, 10. 11-12ab. 13 (R/.: cf. 10d)
R/.   El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.

        V/.   Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
                 anunciadla en las islas remotas:
                 «El que dispersó a Israel lo reunirá,
                 lo guardará como un pastor a su rebaño».   R/.

        V/.   «Porque el Señor redimió a Jacob,
                 lo rescató de una mano más fuerte».
                 Vendrán con aclamaciones a la altura de Sion,
                 afluirán hacia los bienes del Señor.   R/.

        V/.   Entonces se alegrará la doncella en la danza,
                 gozarán los jóvenes y los viejos;
                 convertiré su tristeza en gozo,
                 los alegraré y aliviaré sus penas.   R/.


Aleluya
Lc 7, 16
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Un gran Profeta ha surgido entre nosotros.
        Dios ha visitado a su pueblo.   R/.

EVANGELIO
Mt 15, 21-28
Mujer, qué grande es tu fe
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
«Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
«Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó:
«Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante él diciendo:
«Señor, ayúdame».
Él le contestó:
«No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella repuso:
«Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Jesús le respondió:
«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor.


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Leccionario III (par) - Martes de la XVIII semana del tiempo ordinario

TIEMPO ORDINARIO

MARTES DE LA XVIII SEMANA
DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Jer 30, 1-2. 12b-15. 18-22
Por todos tus numerosos pecados te he tratado de ese modo. Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob

Lectura del libro de Jeremías.

PALABRAS que recibió Jeremías de parte del Señor:
«Esto dice el Señor, Dios de Israel:
“Escribe en un libro todas las palabras que he dicho:
Tu fractura es incurable,
tu herida está infectada;
tu haga no tiene remedio,
no hay medicina que la cierre.
Tus amantes te han olvidado,
ya no preguntan por ti,
pues te herí como un enemigo,
te di un escarmiento cruel.
Y todo por tus muchos crímenes,
por la gran cantidad de tus pecados.
¿Por qué gritas por tu herida?
Tu haga es incurable.
Por tantos y tantos crímenes,
por todos tus numerosos pecados
te he tratado de ese modo”.
Pero esto dice el Señor:
“Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob,
voy a compadecerme de sus moradas;
reconstruirán la ciudad sobre sus ruinas,
su palacio se asentará en su puesto.
De allí saldrán alabanzas,
voces con aire de fiesta.
Haré que crezcan y no mengüen,
que sea reconocida su importancia,
que no sean despreciados.
Serán sus hijos como antaño,
su asamblea, estable en mi presencia;
yo castigaré a sus opresores.
De entre ellos surgirá un príncipe,
su gobernante saldrá de entre ellos;
lo acercaré y estará junto a mí,
pues ¿quién arriesgaría su vida
por ponerse cerca de mí?
—oráculo del Señor—.
Y vosotros seréis mí pueblo
y yo seré vuestro Dios”».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial 
Sal 101, 16-18. 19-21. 29 y 22-23 (R/.: cf. 17)
R/.   El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria.

        V/.   Los gentiles temerán tu nombre,
                 los reyes del mundo, tu gloria.
                 Cuando el Señor reconstruya Sion,
                 y aparezca en su gloria,
                 y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
                 y no desprecie sus peticiones.   R/.

        V/.   Quede esto escrito para la generación futura,
                 y el pueblo que será creado alabará al Señor.
                 Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
                 desde el cielo se ha fijado en la tierra,
                 para escuchar los gemidos de los cautivos
                 y librar a los condenados a muerte.   R/.

        V/.   Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
                 su linaje durará en tu presencia.
                 Para anunciar en Sión el nombre del Señor,
                 y su alabanza en Jerusalén,
                 cuando se reúnan unánimes los pueblos
                 y los reyes para dar culto al Señor.   R/.


Aleluya
Jn 1, 49b
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Rabí, tú eres el Hijo de Dios,
        tú eres el Rey de Israel.   R/.

EVANGELIO (opción 1 para todos los años)
Mt 14, 22-36
Mándame ir a ti sobre el agua
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

DESPUÉS que la gente se hubo saciado, enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida:
«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
Pedro le contestó:
«Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».
Él le dijo:
«Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y lo hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le trajeron a todos los enfermos.
Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados.

Palabra del Señor.


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Leccionario III (par) - Lunes de la XVIII semana del tiempo ordinario

TIEMPO ORDINARIO

LUNES DE LA XVIII SEMANA
DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Jer 28, 1-17
Jananías, el Señor no te ha enviado, y tú has inducido al pueblo a una falsa confianza

Lectura del libro de Jeremías.

EL mismo año, el año cuarto de Sedecías, rey de Judá, el quinto mes, Jananías, hijo de Azur, profeta de Gabaon, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:
«Esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: “He roto el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar el ajuar del templo, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó de este lugar para llevárselo a Babilonia. A Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que marcharon a Babilonia, yo mismo los haré volver a este lugar —oráculo del Señor— cuando rompa el yugo del rey de Babilonia”».
El profeta Jeremías respondió al profeta Jananías delante de los sacerdotes y de toda la gente que estaba en el templo.
Le dijo así el profeta Jeremías:
«¡Así sea; así lo haga el Señor! Que el Señor confirme la palabra que has profetizado y devuelva de Babilonia a este lugar el ajuar del templo y a todos los que están allí desterrados. Pero escucha la palabra que voy a pronunciar en tu presencia y ante toda la gente aquí reunida: Los profetas que nos precedieron a ti y a mí, desde tiempos antiguos, profetizaron a países numerosos y a reyes poderosos guerras, calamidades y pestes. Si un profeta profetizaba prosperidad, solo era reconocido como profeta auténtico enviado por el Señor cuando se cumplía su palabra».
Entonces Jananías arrancó el yugo del cuello del profeta Jeremías y lo rompió.
Después dijo Jananías a todos los presentes:
«Esto dice el Señor: “De este modo romperé del cuello de todas las naciones el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, antes de dos años”».
El profeta Jeremías se marchó.
Vino la palabra del Señor a Jeremías después de que Jananías hubo roto el yugo del cuello del profeta Jeremías.
El Señor le dijo:
«Ve y dile a Jananías: “Esto dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, pero yo haré un yugo de hierro. Porque esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: Pondré un yugo de hierro al cuello de todas estas naciones para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y se le sometan. Le entregaré hasta los animales salvajes”».
El profeta Jeremías dijo al profeta Jananías:
«Escúchame, Jananías: El Señor no te ha enviado, y tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Por tanto, esto dice el Señor: “Voy a hacerte desaparecer de la tierra; este año morirás porque has predicado rebelión contra el Señor”».
Y el profeta Jananías murió aquel mismo año, el séptimo mes.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial 
Sal 118, 29. 43. 79. 80. 95. 102 (R/.: 68b)
R/.   Instrúyeme, Señor, en tus decretos.

        V/.   Apártame del camino falso,
                 y dame la gracia de tu ley.   R/.

        V/.   No quites de mi boca las palabras sinceras,
                 porque yo espero en tus mandamientos.   R/.

        V/.   Vuelvan a mi los que te temen
                 y hacen caso de tus preceptos.   R/.

        V/.   Sea mi corazón perfecto en tus decretos,
                 así no quedaré avergonzado.   R/.

        V/.   Los malvados me esperaban para perderme,
                 pero yo meditaba tus preceptos.   R/.

        V/.   No me aparto de tus mandamientos,
                 porque tú me has instruido.   R/.


Aleluya
Mt 4, 4b
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   No sólo de pan vive el hombre,
        sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.   R/.

EVANGELIO (años B y C)
Mt 14, 13-21
Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
Jesús les replicó:
«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».
Ellos le replicaron:
«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
Les dijo:
«Traédmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor.

© Conferencia Episcopal Española

Leccionario IV - Santa Marta

JULIO

29 de julio

Santa Marta

MEMORIA


En este memoria el Evangelio es obligatorio.

La primera lectura con su salmo, ordinariamente, de la feria. Por motivos pastorales, del Común de santos y santas. Se recomiendan las siguientes.

PRIMERA LECTURA 1 Jn 4, 7-16
Salmo responsorial — Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11.


Aleluya
Cf. Jn 8, 12b
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Yo soy la luz del mundo —dice el Señor—;
        el que me sigue tendrá la luz de la vida.   R/.

EVANGELIO (opción 1)
Jn 11, 19-27
Creo que eres el Cristo, el Hijo de Dios
Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano.
Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».
Jesús le dijo:
«Tu hermano resucitará».
Marta respondió:
«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».
Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».
Ella le contestó:
«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

Palabra del Señor.

EVANGELIO (opción 2)
Lc 10, 38-42
Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Palabra del Señor.


© Conferencia Episcopal Española

Leccionario IV - Santos Joaquín y Ana, padres de la bienaventurada Virgen María

JULIO

26 de julio

Santos Joaquín y Ana, padres
de la bienaventurada Virgen María

MEMORIA


Ordinariamente, lecturas de la feria.

Por motivos pastorales, se recomiendan las siguientes.


PRIMERA LECTURA
Eclo 44, 1. 10-15
Su nombre vive por generaciones

Lectura del libro del Eclesiástico.

HAGAMOS el elogio de los hombres ilustres,
de nuestros padres según sus generaciones.
Ellos fueron hombres de bien,
     cuyos méritos no han quedado en el olvido.
En sus descendientes se conserva
     una rica herencia, su posteridad.
Sus descendientes han sido fieles a la alianza,
     y, gracias a ellos, también sus hijos.
Su descendencia permanece por siempre,
     y su gloria no se borrará.
Sus cuerpos fueron sepultados en paz,
     y su nombre vive por generaciones.
Los pueblos hablarán de su sabiduría,
     y la asamblea proclamará su alabanza.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 131, 11. 13-14. 17-18 (R/.: cf. Lc 1, 32a)
R/.   El Señor Dios le ha dado el trono de David, su padre.

        V/.   El Señor ha jurado a David
                una promesa que no retractará:
                «A uno de tu linaje
                pondré sobre tu trono».   R/.

        V/.   Porque el Señor ha elegido a Sión,
                ha deseado vivir en ella:
                «Esta es mi mansión por siempre,
                aquí viviré, porque la deseo».   R/.

        V/.   «Haré germinar el vigor de David,
                enciendo una lámpara para mi Ungido.
                A sus enemigos los vestiré de ignominia,
                sobre él brillará mi diadema».   R/.


Aleluya
Cf. Lc 2, 25c
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Aguardaban el consuelo de Israel,
        y el Espíritu Santo estaba en ellos.   R/.

EVANGELIO
Mt 13, 16-17
Muchos profetas y justos desearon ver lo que veis
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.
En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron».

Palabra del Señor.


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Leccionario IV - Santiago, apóstol, patrono de España

JULIO

25 de julio

SANTIAGO, APÓSTOL,
PATRONO DE ESPAÑA

SOLEMNIDAD

PRIMERA LECTURA
Hch 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2
El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles.

EN aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado.
Por mano de los apóstoles se realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo.
Todos se reunían con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón.
Les hicieron comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo:
«¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».
Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.
El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 66, 2-3. 5. 7-8 (R/.: 4)
R/.   Oh Dios, que te alaben los pueblos,
        que todos los pueblos te alaben.

        V/.   El Señor tenga piedad y nos bendiga,
                ilumine su rostro sobre nosotros;
                conozca la tierra tus caminos,
                todos los pueblos tu salvación.   R/.

        V/.   Que canten de alegría las naciones,
                porque riges el mundo con justicia,
                y gobiernas las naciones de la tierra.   R/.

        V/.   La tierra ha dado su fruto,
                nos bendice el Señor, nuestro Dios.
                Que Dios nos bendiga; que le teman
                todos los confines de la tierra.   R/.


SEGUNDA LECTURA
 2 Cor 4, 7-15
Llevamos siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

HERMANOS:
Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros:
Atribulados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, mas no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Pues, mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De este modo, la muerte actúa en nosotros, y la vida en vosotros.
Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará con vosotros ante él.
Pues todo esto es para vuestro bien, a fin de que cuantos más reciban la gracia, mayor sea el agradecimiento, para gloria de Dios.

Palabra de Dios.


Aleluya

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Astro brillante de España, apóstol Santiago,
        tu cuerpo descansa en la paz,
        tu gloria pervive entre nosotros.   R/.

EVANGELIO
Mt 20, 20-28
Mi cáliz lo beberéis
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».
Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron:
«Podemos».
Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor.


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