Misal Romano (tercera edición) - La Dedicación de la basílica de Santa María

PROPIO DE LOS SANTOS

5 de agosto

LDEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA


Del Común de la Bienavnturada Virgen María.

Oración colecta
PERDONA, Señor, los pecados de tus siervos
y, ya que no podemos complacerte con nuestras obras,
concédenos la salvación
por intercesión de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor.
Él, que vive y reina contigo.


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Misal Romano (tercera edición) - San Juan María Vianney, presbítero

PROPIO DE LOS SANTOS

4 de agosto

SAN JUAN MARÍA VIANNEY, PRESBÍTERO

Memoria

Del Común de pastores (para un pastor).

Oración colecta
DIOS de poder y misericordia,
que hiciste admirable a san Juan María Vianney, presbítero,
por su celo pastoral,
concédenos, por su ejemplo e intercesión,
ganar para Cristo nuevos hermanos en el amor
y poder alcanzar con ellos la gloria eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo.


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Misal Romano (tercera edición) - San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia

PROPIO DE LOS SANTOS

1 de agosto

SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO,
OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA

Memoria

Del Común de pastores (para un obispo) o de doctores.

Oración colecta
OH, Dios,
que suscitas continuamente en tu Iglesia
nuevos ejemplos de virtud,
concédenos seguir las huellas
del obispo san Alfonso María en el celo por las almas,
de modo que consigamos su recompensa en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
SEÑOR enciende misericordioso nuestros corazones
en el fuego celestial del Espíritu,
tú que concediste a san Alfonso María
celebrar estos misterios ofreciéndose él mismo,
por medio de ellos, como víctima santa.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la comunión
OH, Dios,
que hiciste a san Alfonso María
fiel dispensador y predicador de este misterio tan grande,
concede a tus fieles recibirlo frecuentemente
y alabarte sin cesar al recibirlo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


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Leccionario IV - La Asunción de la Bienaventurada Virgen María

AGOSTO

15 de agosto

LASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

SOLEMNIDAD

MISA DEL DÍA

PRIMERA LECTURA
Ap 11, 19a; 12, 1. 3-6a. l0ab
Una mujer vestida del sol, la luna bajo sus pies

Lectura del libro del Apocalipsis.

SE abrió en el cielo el santuario de Dios, y apareció en su santuario el arca de su alianza.
Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta, y grita con dolores de parto y con el tormento de dar a luz.
Y apareció otro signo en el cielo: un gran dragón rojo que tiene siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas, y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra.
Y el dragón se puso en pie ante la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo cuando lo diera a luz.
Y dio a luz un hijo varón, el que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro, y fue arrebatado su hijo junto a Dios y junto a su trono; y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios.
Y oí una gran voz en el cielo que decía:
«Ahora se ha establecido la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 44, l0bc. 11-12ab. 16 (R/.: 10b)
R/.   De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

        V/.   Hijas de reyes salen a tu encuentro,
                de pie a tu derecha está la reina,
                enjoyada con oro de Ofir.   R/.

        V/.   Escucha, hija, mira: inclina el oído,
                olvida tu pueblo y la casa paterna.   R/.

        V/.   Prendado está el rey de tu belleza:
                póstrate ante él, que él es tu señor.   R/.

        V/.   Las traen entre alegría y algazara,
                van entrando en el palacio real.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Cor 15, 20-27
Primero Cristo, como primicia; después todos los que son de Cristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

HERMANOS:
Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.
Si por un hombre vino la muerte, por un hombre vino la resurrección. Pues lo mismo que en Adán mueren todos, así en Cristo todos serán vivificados.
Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después todos los que son de Cristo, en su venida; después el final, cuando Cristo entregue el reino a Dios Padre, cuando haya aniquilado todo principado, poder y fuerza.
Pues Cristo tiene que reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo en ser destruido será la muerte, porque lo ha sometido todo bajo sus pies.

Palabra de Dios.


Aleluya

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   María ha sido asunta al cielo,
        se alegra el ejército de los ángeles.   R/.

EVANGELIO
Lc 1, 39-56
El Poderoso ha hecho obras grandes por mi; enaltece a los humildes
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:
    «Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».
María dijo:
    «Proclama mi alma la grandeza del Señor,
        “se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
        porque ha mirado la humildad de su esclava”.
    Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
        porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
        “su nombre es santo,
        y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.
    Él hace proezas con su brazo:
        dispersa a los soberbios de corazón,
        “derriba del trono a los poderosos
        y enaltece a los humildes,
        a los hambrientos los colma de bienes
        y a los ricos los despide vacíos.
    Auxilia a Israel, su siervo,
        acordándose de la misericordia”
        como lo había prometido a “nuestros padres”
        en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

Palabra del Señor.


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Leccionario IV - La Asunción de la Bienaventurada Virgen María

AGOSTO

15 de agosto

LASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

SOLEMNIDAD


MISA DE LA VIGILIA

PRIMERA LECTURA
Cro 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2
Llevaron el Arca de Dios y la colocaron en el centro de la tienda que David le había preparado

Lectura del primer libro de las Crónicas.

EN aquellos días, David congregó en Jerusalén a todo Israel para subir el Arca del Señor al lugar que le había preparado. Reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas.
Luego los levitas levantaron el Arca de Dios tal como lo había mandado Moisés por orden del Señor: apoyando los varales sobre sus hombros. David mandó a los jefes de los levitas emplazar a los cantores de sus familias con instrumentos musicales —arpas, cítaras y platillos— para que los hiciesen resonar, alzando la voz con júbilo.
Llevaron el Arca de Dios y la colocaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión en presencia de Dios. Cuando David acabó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 131, 6-7. 9-10. 13-14 (R/.: 8)
R/.   Levántate, Señor, ven a tu mansión,
        ven con el arca de tu poder.

        V/.   Oímos que estaba en Éfrata,
                la encontramos en el Soto de Jaar:
                entremos en su morada,
                postrémonos ante el estrado de sus pies.   R/.

        V/.   Que tus sacerdotes se vistan de justicia,
                que tus fieles vitoreen.
                Por amor a tu siervo David,
                no niegues audiencia a tu Ungido.   R/.

        V/.   Porque el Señor ha elegido a Sión,
                ha deseado vivir en ella:
                «Ésta es mi mansión por siempre,
                aquí viviré, porque la deseo».   R/.


SEGUNDA LECTURA
1 Cor 15, 54-57
Nos da la victoria por Jesucristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

HERMANOS:
Cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita:
«La muerte ha sido absorbida en la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?».
El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado, la ley.
¡Gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!

Palabra de Dios.


Aleluya
Lc 11, 28
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.   R/.

EVANGELIO
Lc 11, 27-28
Dichoso el vientre que te llevó
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo:
    «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».
Pero él dijo:
    «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Palabra del Señor.


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Leccionario I (A) - Domingo XX del Tiempo Ordinario

TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XX
DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Is 56, 1. 6-7
A los extranjeros los traeré a mi monte santo

Lectura del libro de Isaías.

ESTO dice el Señor:
«Observad el derecho, practicad la justicia,
porque mi salvación está por llegar,
y mi justicia se va a manifestar.
A los extranjeros
que se han unido al Señor para servirlo,
para amar el nombre del Señor
y ser sus servidores,
que observan el sábado sin profanarlo
y mantienen mi alianza,
los traeré a mi monte santo,
los llenaré de júbilo en mi casa de oración;
sus holocaustos y sacrificios
serán aceptables sobre mi altar;
porque mi casa es casa de oración,
y así la llamarán todos los pueblos».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R/.: 4)

R/.   Oh, Dios, que te alaben los pueblos,
        que todos los pueblos te alaben.

        V/.   Que Dios tenga piedad y nos bendiga,
                ilumine su rostro sobre nosotros;
                conozca la tierra tus caminos,
                todos los pueblos tu salvación.   R/.

        V/.   Que canten de alegría las naciones,
                porque riges el mundo con justicia,
                y gobiernas las naciones de la tierra.   R/.

        V/.   Oh, Dios, que te alaben los pueblos,
                que todos los pueblos te alaben.
                Que Dios nos bendiga; que le teman
                todos los confines de la tierra.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Rom 11, 13-15. 29-32
Los dones y la llamada de Dios son irrevocables para Israel

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

HERMANOS:
A vosotros, gentiles, os digo: siendo como soy apóstol de los gentiles, haré honor a mi ministerio, por ver si doy celos a los de mi raza y salvo a algunos de ellos.
Pues si su rechazo es reconciliación del mundo, ¿qué no será su reintegración sino volver desde la muerte a la vida?
Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables.
En efecto, así como vosotros, en otro tiempo, desobedecisteis a Dios, pero ahora habéis obtenido misericordia por la desobediencia de ellos, así también estos han desobedecido ahora con ocasión de la misericordia que se os ha otorgado a vosotros, para que también ellos alcancen ahora misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

Palabra de Dios.


Aleluya
Mt 4, 23
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Jesús proclamaba el Evangelio del reino,
        y curaba toda dolencia en el pueblo.   R/.


EVANGELIO
Mt 15, 21-28
Mujer, qué grande es tu fe
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
«Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
«Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó:
«Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante él diciendo:
«Señor, ayúdame».
Él le contestó:
«No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella repuso:
«Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Jesús le respondió:
«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor.


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Leccionario I (A) - Domingo XIX del Tiempo Ordinario

Tiempo de Ordinario

DOMINGO XIX
DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
1 Re 19, 9a. 11-13a
Permanece de pie en el monte ante el Señor

Lectura del primer libro de los Reyes.

EN aquellos días, cuando Elías llegó hasta el Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la cueva y pasó la noche. Le llegó la palabra del Señor, que le dijo:
«Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor».
Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor. Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor. Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor.
Después del fuego, el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 (R/.: 8)

R/.   Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

        V/.   Voy a escuchar lo que dice el Señor:
                «Dios anuncia la paz
                a su pueblo y a sus amigos».
                La salvación está ya cerca de los que lo temen,
                y la gloria habitará en nuestra tierra.   R/.

        V/.   La misericordia y la fidelidad se encuentran,
                la justicia y la paz se besan;
                la fidelidad brota de la tierra,
                y la justicia mira desde el cielo.   R/.

        V/.   El Señor nos dará la lluvia,
                y nuestra tierra dará su fruto.
                La justicia marchará ante él,
                y sus pasos señalarán el camino.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Rom 9, 1-5
Desearía ser un proscrito por el bien de mis hermanos

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

HERMANOS:
Digo la verdad en Cristo, no miento —mi conciencia me atestigua que es así, en el Espíritu Santo—: siento una gran tristeza y un dolor incesante en mi corazón; pues desearía ser yo mismo un proscrito, alejado de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne: ellos son israelitas y a ellos pertenecen el don de la filiación adoptiva, la gloria, las alianzas, el don de la ley, el culto y las promesas; suyos son los patriarcas y de ellos procede el Cristo, según la carne; el cual está por encima de todo, Dios bendito por los siglos. Amén.

Palabra de Dios.


Aleluya
Sal 129, 5
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Espero en el Señor, espero en su palabra.   R/.


EVANGELIO
Mt 14, 22-33
Mándame ir a ti sobre el agua
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

DESPUÉS de que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la
noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida:
«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
Pedro le contestó:
«Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».
Él le dijo:
«Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».

Palabra del Señor.


© Conferencia Episcopal Española