Misal Romano de la Iglesia en Navarra - San Fermín, obispo y mártir

7 de julio
San Fermín, obispo y mártir
Patrono principal de Navarra y de la Diócesis de Pamplona
Fiesta
(En la Ciudad de Pamplona: solemnidad)




Primicia de la evangelización de los vascones en el siglo tercero, san Fermín es venerado como primer obispo de Pamplona. También se le recuerda como apóstol de diversas tierras francesas donde testimonio definitivamente de Cristo con su ministerio en Amiens. Hoy celebramos su fiesta principal diciendo:

Antífona de entrada
Alegrémonos todos en el Señor al celebrar
este día de fiesta en honor de san Fermín, obispo y mártir;
los ángeles se alegran con nosotros
y alaban a una al Hijo de Dios.

Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que coronaste
de inmortalidad al Obispo san Fermín,
porque anunció tu palabra
y sostuvo el combate de la fe hasta el martirio:
concédenos, que, pues celebramos su triunfo,
alcancemos también su mismo premio.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Primera lectura
El Señor me ha ungido y me ha enviado
para dar la buena noticia a los que sufren


Lectura del libro de Isaías 61, 1-3a

     El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido.
     Me ha enviado para dar la buena noticia
a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados,
para proclamar la amnistía a los cautivos,
y a los prisioneros la libertad,
para proclamar el año de gracia del Señor,
el día del desquite de nuestro Dios,
para consolar a los afligidos, los afligidos de Sión;
para cambiar su ceniza en corona,
su traje de luto en perfume de fiesta,
su abatimiento en cánticos.

     Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 88, 2-3. 4-5. 21-22. 25 y 27 (R.: cf. 2a)

R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R/.

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo: Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades. R/.

Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso. R/.

Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder.
Él me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios,
mi Roca salvadora.» R/.

Segunda lectura

Quiso Dios valerse de la necedad de la predicación,
para salvar a los creyentes

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 18-25

     Hermanos:
     El mensaje de la cruz es necedad para los que están en vías de perdición; pero para los que están en vías de salvación -para nosotros- es fuerza de Dios. Dice la Escritura: «Destruiré la sabiduría de los sabios, frustraré la sagacidad de los sagaces.» ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el sofista de nuestros tiempos? ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría del mundo?
     Y como, en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación, para salvar a los creyentes. Porque los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados -judíos o griegos-, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

     Palabra de Dios.

R/. Aleluya, Aleluya.
Fermín, robusto en la fe,
aclamado por su pueblo,
con la palma del martirio
vive en la gloria del cielo.
R/. Aleluya, Aleluya.

Evangelio

La mies es abundante y los obreros pocos

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9,35-38

     En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias.

     Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas qué no tienen pastor.

       Entonces dijo a sus discípulos:

      —«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la
mies que mande trabajadores a su mies.»

      Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre que ha glorificado a san Fermín y a nosotros nos ha concedido alegrarnos con su fiesta.
  • Por nuestro Obispo N., sucesor de san Fermín, y su presbítero diocesano, para que el Espíritu les conceda presidir en el amor a los fieles de la Iglesia de Navarra. Reguemos al Señor.
  • Por nuestros gobernantes, para que, con el servicio de su autoridad, fomenten la convivencia y el desarrollo de nuestro pueblo. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros jóvenes, para que vivan la verdadera alegría y sepan comunicarla a los demás con una llamada a la esperanza y a la amistad. Roguemos al Señor.
  • Por los que en estos días sufren el doloroso contraste de su soledad, pobreza o enfermedad, para que descubran la alegría verdadera en la fe y en la ayuda eficaz de los hermanos. Reguemos al Señor.
  • Por nosotros (y por los que en estos días nos visitan), para que, a través de una convivencia cordial, descubramos la posibilidad de una alegría duradera. Roguemos al Señor.
Acoge, Señor, nuestras peticiones y concédenos, por mediación de san Fermín, que demos siempre testimonio de fe y de esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Oración sobre las ofrendas
Santifica, Señor, los dones que te presentamos;
por ellos y por intercesión
de san Fermín, tu obispo y mártir,
acéptanos benévolamente.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Prefacio
El ministerio del Apóstol

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y eterno.

Tú, Pastor supremo, no abandonas a tus hijos,
que, nacidos del mismo linaje y de la misma fe,
consolidó san Fermín con sus trabajos apostólicos,
alimentó con la palabra que engendra salvación,
y confirmó con el testimonio de su martirio.

Ahora, con tu poder, nos sigues protegiendo,
para que, santificados en la verdad
y fortalecidos en la unidad,
podamos recibir de ti la plenitud de tu gloria,
por Cristo, Señor nuestro.

Por él los ángeles y los arcángeles,
y todos los coros celestiales,
celebran tu gloria unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión   Jn 15, 13
Nadie tiene amor más grande
que el que da la vida por sus amigos,
dice el Señor.

Oración después de la comunión
Señor, Dios nuestro:
el sacramento que hemos recibido,
nos santifique y nos haga gratos a Ti,
por intercesión de san Fermín, obispo y mártir.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición solemne

El Dios, gloria y felicidad de los santos,
que nos ha concedido celebrar hoy
esta solemnidad de san Fermín,
nos otorgue sus bendiciones eternas.
R/. Amén.

Que por intercesión de san Fermín
os veáis libres de todo mal,
y, alentados por el ejemplo de su vida,
perseveréis constantes en el servicio de Dios
y de los hermanos.
R/. Amén.

Y que Dios os conceda
reuniros con los santos
en la felicidad del reino,
donde la Iglesia
contempla con gozo a sus hijos
entre los moradores
de la Jerusalén celeste.
R/. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo, y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
R/. Amén.

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