Diurnal - Santos Ángeles Custodios

Propio de los Santos
Octubre

2 de octubre 
Santos Ángeles Custodios
Memoria 

Esta fiesta litúrgica data del siglo XVI.

Invitatorio 

Ant. Venid, adoremos al Señor, a quien sirven los ángeles.

El salmo invitatorio como en el Ordinario.

Laudes 

HIMNO 

Ángel santo de la guarda,
compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible,
sé que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones
y cuentas todos mis pasos.

En las sombras de la noche,
me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho
tus alas de nácar y oro.

Ángel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo
hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.

En presencia de los ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo. Amén.

Ant. 1. El Señor enviará su ángel contigo y dirigirá tu camino.

Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I

Ant. 2. Bendito sea Dios, que envió un ángel a salvar a sus siervos que confiaron en él.

Ant. 3. Ángeles, y todos sus ejércitos, alabad al Señor.

LECTURA BREVE                           Ex 23,20-21a

Voy a enviarte un ángel por delante, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado. Respétalo y obedécelo.

RESPONSORIO BREVE 

R/. Delante de los ángeles * Tañeré para ti, Dios mío. Delante.
V/. Daré gracias a tu nombre. * Tañeré para ti, Dios mío. Gloria al Padre. Delante.

Benedictus, ant. Todos ellos son espíritus en servicio activo, que se envían en ayuda de los que han de heredar la salvación. 

PRECES 

Confesemos, queridos hermanos, al Señor, a quien asisten millares de ángeles, y pidámosle que esos ministros gloriosos nos ayuden en el peregrinar de nuestra vida:

Bendecid al Señor, ángeles suyos.

Oh Dios, que a tus ángeles has dado órdenes para que nos guarden en nuestros caminos, 
—condúcenos hoy sin tropiezo por tus sendas. 

Padre, cuyo rostro están siempre viendo nuestros ángeles en el cielo, 
—haz que busquemos continuamente tu rostro. 

Oh Dios, cuyos hijos serán como ángeles en el cielo, 
—danos la castidad del corazón y del cuerpo. 

Oh Dios, envía a Miguel, príncipe supremo, en auxilio de tu pueblo, 
—a fin de que lo defienda en las batallas contra Satanás y sus ángeles. 

Padre nuestro. 

Oración 

Oh Dios, que en tu providencia amorosa te has dignado enviar para nuestra custodia a tus santos ángeles, concédenos, atento a nuestras súplicas, vernos siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo.

Hora intermedia

Tercia 

LECTURA BREVE                           Hch 5,17-20

El sumo sacerdote y los de su partido —la secta de los saduceos—, llenos de envidia, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel común. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la celda y los sacó fuera, diciéndoles: «Id al templo y explicadle allí al pueblo íntegramente este modo de vida».

V/. Delante de los ángeles tañeré para ti, Dios mío. 
R/. Me postraré hacia tu santuario, daré gracias a tu nombre. 

Sexta 

LECTURA BREVE                            Hch 12,7

Se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: «Date prisa, levántate». Las cadenas se le cayeron de las manos. ()

V/. El Señor ha enviado a su ángel. 
R/. Para librarme de las manos de Herodes. 

Nona

LECTURA BREVE                             Hch 10,3-5

A eso de la media tarde, Cornelio tuvo una visión: vio claramente al ángel de Dios que entraba en su cuarto y lo llamaba: «¡Cornelio!» Él se quedó mirándolo y le preguntó asustado: «¿Qué quieres, Señor?» Le contestó el ángel: «Tus oraciones y tus limosnas han llegado hasta Dios y las tiene presentes. Ahora manda a alguien a Jafa en busca de un tal Simón Pedro». 

V/. Por manos del ángel subió a la presencia de Dios el humo de los perfumes. 
R/. Junto con las oraciones de los santos. 

La oración como en Laudes. 

Vísperas

HIMNO, como en Laudes. 

SALMODIA 

Ant. 1. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. 

Salmo 33

I

Bendigo al Señor en todo momento, 
su alabanza está siempre en mi boca; 
mi alma se gloría en el Señor: 
que los humildes lo escuchen y se alegren. 

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, 
ensalcemos juntos su nombre. 
Yo consulté al Señor, y me respondió, 
me libró de todas mis ansias. 

Contempladlo, y quedaréis radiantes, 
vuestro rostro no se avergonzará. 
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha 
y lo salva de sus angustias. 

El ángel del Señor acampa 
en torno a sus fieles y los protege. 
Gustad y ved qué bueno es el Señor, 
dichoso el que se acoge a él. 

Todos sus santos, temed al Señor, 
porque nada les falta a los que le temen; 
los ricos empobrecen y pasan hambre, 
los que buscan al Señor no carecen de nada. 

Ant. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. 

Ant. 2. Vive el Señor, que su ángel me ha guardado. 

II

Venid, hijos, escuchadme: 
os instruiré en el temor del Señor; 
¿hay alguien que ame la vida 
y desee días de prosperidad? 

Guarda tu lengua del mal, 
tus labios de la falsedad; 
apártate del mal, obra el bien, 
busca la paz y corre tras ella. 

Los ojos del Señor miran a los justos, 
sus oídos escuchan sus gritos; 
pero el Señor se enfrenta con los malhechores, 
para borrar de la tierra su memoria. 

Cuando uno grita, el Señor lo escucha 
y lo libra de sus angustias; 
el Señor está cerca de los atribulados, 
salva a los abatidos. 

Aunque el justo sufra muchos males, 
de todos lo libra el Señor; 
él cuida de todos sus huesos, 
y ni uno solo se quebrará. 

La maldad da muerte al malvado, 
y los que odian al justo serán castigados. 
El Señor redime a sus siervos, 
no será castigado quien se acoge a él.

Ant. Vive el Señor, que su ángel me ha guardado. 

Ant. 3. Bendecid a Dios y proclamad ante todos los vivientes los beneficios que os ha hecho. 

Cántico
Ap 11, 17-18;12,10b-12a 

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente, 
el que eres y el que eras, 
porque has asumido el gran poder 
y comenzaste a reinar. 

Se encolerizaron las gentes, 
llegó tu cólera, 
y el tiempo de que sean juzgados los muertos, 
y de dar el galardón a tus siervos, los profetas, 
y a los santos y a los que temen tu nombre, 
y a los pequeños y a los grandes, 
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío, 
y el reinado de nuestro Dios, 
y la potestad de su Cristo; 
porque fue precipitado 
el acusador de nuestros hermanos, 
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche. 

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero 
y por la palabra del testimonio que dieron, 
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte. 
Por esto, estad alegres, cielos, 
y los que moráis en sus tiendas. 

Ant. Bendecid a Dios y proclamad ante todos los vivientes los beneficios que os ha hecho. 

LECTURA BREVE                       Ap 8,3-4

Vino un ángel con un incensario de oro, y se puso junto al altar. Le entregaron muchos perfumes, para que aromatizara las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro situado delante del trono. Y por manos del ángel subió a la presencia de Dios el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos.

RESPONSORIO BREVE 

R/. A sus ángeles * Dios ha dado órdenes. A sus ángeles. 
V/. Para que te guarden en tus caminos. * Dios ha dado órdenes. Gloria al Padre. A sus ángeles. 

Magníficat, ant. Sus ángeles están viendo siempre el rostro de mi Padre celestial. 

PRECES 

Pidamos al Señor que, como los ángeles, poderosos ejecutores de sus órdenes, seamos siempre prontos a la voz de su palabra. Démosle gracias, diciendo: 

Con los ángeles, cantamos el himno de tu gloria.

Oh Dios, que has constituido a los ángeles mensajeros de tus maravillas, 
—haz que, con su ayuda, también nosotros comuniquemos a los hombres tus proezas. 

Señor Altísimo, a quien los ángeles proclaman santo sin cesar, 
—haz que en la Iglesia resuene para ti la alabanza perenne. 

Tú que a tus ángeles has dado órdenes para que guarden a tus siervos en sus caminos, 
—haz que todos los que viajan vuelvan con paz y alegría a sus hogares. 

Tú que mandaste a tus ángeles anunciar la paz a los hombres, 
—haz que sugieran siempre a los gobernantes y a sus pueblos proyectos de paz. 

Cuando envíes a tus ángeles a reunir a tus elegidos de los cuatro vientos, 
—haz que todos tus hijos sean contados entre tus elegidos. 

Padre nuestro. 

La oración como en Laudes.

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