Misal Romano - Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote

Propio de los Santos
Mayo

Jueves después de Pentecostés
JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE
Fiesta


Antífona de entrada Hb 7,24
Cristo, mediador de una nueva alianza, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa.

Se dice Gloria.

Oración colecta
Oh Dios, que para gloria tuya
y salvación del género humano
constituiste a tu único Hijo
Sumo y Eterno Sacerdote, 
concede a quienes Él eligió
para ministros y dispensadores de sus misterios
la gracia de ser fieles
en el cumplimiento del ministerio recibido.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
Jesucristo, nuestro Mediador,
te haga aceptables estos dones, Señor,
y nos presente juntamente con él
como ofrenda agradable a tus ojos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio:
Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Que constituiste a tu único Hijo
Pontífice de la Alianza nueva y eterna
por la unción del Espíritu Santo,
y determinaste, en tu designio salvífico,
perpetuar en la Iglesia su único sacerdocio.

El no sólo ha conferido el honor del sacerdocio real
a todo su pueblo santo,
sino también, con amor de hermano,
elige hombres de este pueblo
para que, por la imposición de las manos,
participen de su sagrada misión.

Ellos renuevan en nombre de Cristo
el sacrificio de la redención,
preparan a tus hijos el banquete pascual,
presiden a tu pueblo santo en el amor,
lo alimentan con tu palabra
y lo fortalecen con tus sacramentos.

Tus sacerdotes, Señor,
al entregar su vida por ti
y por la salvación de los hermanos,
van configurándose a Cristo,
y han de darle así
testimonio constante de fidelidad y amor.

Por eso, nosotros, Señor,
con los ángeles y los santos,
cantamos tu gloria diciendo:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de la comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo -dice el Señor.

Oración después de la comunión
La eucaristía que hemos ofrecido
y recibido, nos dé la vida, Señor,
para que, unidos a ti en caridad perpetua,
demos frutos que siempre permanezcan.
Por Jesucristo nuestro Señor.

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