Leccionario VI - Misa en acción de gracias

MISA EN ACCIÓN DE GRACIAS

LECTURAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

I

Bendito sea el Señor, que ha dado el descanso a su pueblo

Lectura del primer libro de los Reyes 8, 55-61.

En aquellos días, el rey Salomón, puesto en pie, echó esta bendición en voz alta a toda la asamblea de Israel:

«Bendito sea el Señor,
      que ha dado el descanso a su pueblo Israel,
      cumpliendo todo lo prometido.
No ha fallado ni una sola de las promesas
      que hizo por medio de su siervo Moisés.
Que el Señor nuestro Dios esté con nosotros
      como estuvo con nuestros padres,
      que no nos abandone ni nos rechace.
      así nosotros le rendiremos el corazón
      y seguiremos sus caminos,
      cumpliendo sus mandatos, preceptos y decretos
      que mandó a nuestros padres.
Que esta súplica que pronuncia ante el Señor,
      llegue hasta el Señor nuestro Rey día y noche,
      para que gobierne a su siervo y a su pueblo Israel,
      en los asuntos de cada día.
Así sabrán todas las naciones de la tierra
      que el Señor es nuestro Dios verdadero y que no hay otro.
Sed leales con el Señor vuestro Dios,
      siguiendo sus órdenes y cumpliendo sus mandaros,
      como lo hacéis hoy».

Palabra de Dios.

II

Dios ha hecho maravillas en la tierra

Lectura del libro del Eclesiástico 50, 24-26.

Bendecid al Dios del universo,
      que ha hecho maravillas en la tierra,
que cría al hombre desde el vientre materno
      y lo forma a su voluntad.
Él os conceda un corazón sabio
      y que reine la paz entre vosotros,
en Israel, por los
      siglos de los siglos.
Que su misericordia sea
      fiel con nosotros,
y en nuestros días nos rescate.

Palabra de Dios.

III

Voy a recordar las alabanzas del Señor, sus muchos beneficios a la casa de Israel

Lectura del libro de Isaías 63, 7-9.

Voy a recordar las misericordias del Señor,
      las alabanzas del Señor:
todo lo que hizo por nosotros el Señor,
      sus muchos beneficios a la casa de Israel,
lo que hizo con su compasión
      y con su gran misericordia.
El dijo: «Son mi pueblo,
      hijos que no engañarán».
El fue su salvador en el peligro:
      no fue un mensajero ni un enviado;
      él en persona los salvó,
con su amor y su clemencia los rescató,
      los liberó y los llevó siempre,
      en los tiempos antiguos.

Palabra de Dios.

IV

El Señor será el rey de Israel, en medio de ti

Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-15.

Regocíjate, hija de Sión,
      grita de júbilo, Israel;
      alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.

El Señor ha cancelado tu condena,
      ha expulsado a tus enemigos.

El Señor será el rey de Israel,
      en medio de ti, y ya no temerás.

Palabra de Dios.


LECTURAS DEL NUEVO TESTAMENTOS

I

En mi Acción de Gracias a Dios os tengo siempre presentes

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 3-9.

      Hermanos:
      La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.
      En mi Acción de Gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús.
      Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo.
      De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
      Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro.
      Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

Palabra de Dios.

II

Para alabanza de la gloria de su gracia

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-14.

      Hermanos:
      Bendito sea Dios,
      Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
      Él nos eligió en la persona de Cristo
—antes de crear el mundo—
para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.
      El nos ha destinado en la persona de Cristo
—por pura iniciativa suya—
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
      Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el Misterio de su Voluntad.
      Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo,
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.
      Con Cristo hemos heredado también nosotros.
      A esto estábamos destinados
por decisión del que hace todo según su voluntad.
      Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo,
seremos alabanza de su gloria.
      Y también vosotros
—que habéis escuchado la palabra de Verdad,
la extraordinario noticia de que habéis sido salvado,
y habéis creído—
habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido;
el cual —mientras llega la redención completa del pueblo, propiedad de Dios—
es prenda e nuestra herencia,
para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

III

Ofreciendo la Acción de Gracias a Dios Padre por medio de Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-17.

      Hermanos:
      Como elegidos de Dios, pueblo sacro y amado, sea vuestro uniforma: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión.
      Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro.
      El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo
      Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.
      Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.
      Y celebrar la Acción de Gracias: la Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.
      Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
      Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, ofreciendo la Acción de Gracias a Dios Padre por medio de él.

Palabra de Dios.

Salmos responsoriales

I

1 Cro 29, 10. 11abc. 11d-12a. 12bcd

V/. Alabamos tu nombre glorioso, Señor.

R/. Alabamos tu nombre glorioso, Señor.

Bendito eres, Señor,
      Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos.

R/. Alabamos tu nombre glorioso, Señor.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
      la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra.

R/. Alabamos tu nombre glorioso, Señor.

Tú eres rey y soberano de todo,
      de ti viene la riqueza y la gloria.

R/. Alabamos tu nombre glorioso, Señor.

Tú eres Señor del universo,
      en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos.

R/. Alabamos tu nombre glorioso, Señor.

II

Sal 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8

V/. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.
      o
      Aleluya.

R/. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

Alabad, siervos del Señor,
      alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
      ahora y por siempre.

R/. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

De la salida del sol hasta su ocaso,
      alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
      su gloria sobre los cielos.

R/. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
      que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
      al cielo y a la tierra?

R/. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

Levanta del polvo al desvalido,
      alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
      los príncipes de su pueblo.

R/. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

III

Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 4-5

V/. Daré gracias a tu nombre, Señor, por tu misericordia y tu lealtad.

R/. Daré gracias a tu nombre, Señor, por tu misericordia y tu lealtad.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
      delante de los ángeles tañeré para ti.
Me postraré hacia tu santuario.

R/. Daré gracias a tu nombre, Señor, por tu misericordia y tu lealtad.

Daré gracias a tu nombre:
      por tu misericordia y tu lealtad,
      porque tu promesa supera a tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
      acreciste el valor en mi alma.

R/. Daré gracias a tu nombre, Señor, por tu misericordia y tu lealtad.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
      al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
      porque la gloria del Señor es grande.

R/. Daré gracias a tu nombre, Señor, por tu misericordia y tu lealtad.

IV

Sal 144, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11

V/. Bendeciré tu nombre por siempre, Señor.

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Señor.

Día tras día, te bendeciré
      y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
      es incalculable su grandeza.

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Señor.

Una generación pondera tus obras a la otra,
      y le cuenta tus hazañas;
alaban ellos la gloria de tu majestad,
      y yo repito tus maravillas.

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Señor.

Encarecen ellos tus temibles proezas,
      y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
      y aclaman tus victorias.

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Señor.

El Señor es clemente y misericordioso,
      lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
      es cariñoso con todas sus criaturas.

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Señor.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
      que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
      que hablen de tus hazañas.

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Señor.


Aleluya y versículo antes del Evangelio

Ef 1, 3

Bendito sea Dios,
      Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
      con toda clase de bienes espirituales.

1 Ts 5, 18

En toda ocasión tened la Acción de Gracias:
      ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús
      respecto de vosotros.

_______________

A ti, oh Dios, te alabamos,
      a ti, Señor, te reconocemos.
A ti te glorifica la santa Iglesia
      por todo el orbe de la tierra.


EVANGELIOS

I

Anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo

Lectura del santo evangelio según san Marcos 5, 18-20.

      En aquel tiempo, mientras Jesús se embarcaba, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía. Pero no se lo permitió, sino que le dijo:
      — «Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia».
      El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

Palabra del Señor.

II

Se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias

✠ Lectura del santo evangelio según san Lucas 17, 11-19.

      Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
      — «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».
      Al verlos, les dijo:
      — «Id a presentaros a los sacerdotes».
      Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.
      Éste era un samaritano.
      Jesús tomo la palabra y dijo:
      — «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»
      Y le dijo:
      — «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

Palabra del Señor.

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