Misal Romano - V Domingo de Cuaresma

Tiempo de Cuaresma

V DOMINGO DE CUARESMA

La costumbre de cubrir las cruces y las imágenes puede conservarse a juicio de la Conferencia Episcopal. Las cruces permanecen cubiertas hasta después de la celebración de la pasión del Señor, el Viernes Santo, y las imágenes, hasta el comienzo de la Vigilia Pascual.

Cuando en este domingo se tienen lugar los escrutinios preparatorios para el bautismo de adultos, pueden utilizarse las oraciones rituales y las intercesiones propias.

Antífona de entrada          Sal 42, 1-2
Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa, contra gente sin piedad; sálvame del hombre traidor y malvado. Tú eres mi Dios y mi protector.

No se dice Gloria.

Oración colecta
Te rogamos, Señor Dios nuestro, 
que tu gracia nos ayude, 
para que vivamos siempre de aquel mismo amor 
que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte 
por la salvación del mundo. 
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
Escúchanos, Dios todopoderoso, 
tú que nos has iniciado en la fe cristiana, 
y purifícanos por la acción de este sacrificio. 
Por Jesucristo nuestro Señor.

Cuando se ha leído el evangelio de la resurrección de Lázaro, se dice el siguiente prefacio; de lo contrario se dice el Prefacio I o II de Cuaresma.

Prefacio:
LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO

Cuando se lee el evangelio de la resurrección de Lázaro, se dice el siguiente prefacio:

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

El cual, hombre mortal como nosotros
que lloró a su amigo Lázaro,
y Dios y Señor de la vida
que lo levantó del sepulcro,
hoy extiende su compasión a todos los hombres
y por medio de sus sacramentos
los restaura a una vida nueva.

Por él,
los mismos ángeles
te cantan con júbilo eterno,
y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión 

Cuando se lee el evangelio de la resurrección de Lázaro:          Jn 11, 26
El que está vivo y cree en mí no morirá para siempre –dice el Señor.

Cuando se lee el evangelio de la mujer adultera:          Jn 8, 10-11
Mujer, ¿ninguno te ha condenado? Ninguno, Señor. Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.

Cuando se lee otro evangelio:          Jn 12, 24
Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.

Oración después de la comunión
Te pedimos, Dios todopoderoso, 
que nos cuentes siempre 
entre los miembros de Cristo, 
cuyo Cuerpo y Sangre hemos comulgado. 
Por Jesucristo nuestro Señor.

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