Misal Romano - Jueves Santo: Misa vespertina de la Cena del Señor

Triduo Pascual

MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

Según una antiquísima tradición de la Iglesia, en este día se prohíben todas las misas sin asistencia del pueblo. 

Por la tarde, en la hora más oportuna, se celebra la misa de la Cena del Señor, en la que participa plenamente toda la comunidad local y en la que todos los sacerdotes y ministros ejercen su propio oficio. 

Los sacerdotes que ya han celebrado en la misa crismal o para bien de los fieles, pueden concelebrar de nuevo la misa vespertina. Los fieles que han comulgado en la misa crismal pueden también comulgar de nuevo en esta misa. 

Donde lo exija el bien pastoral, el Ordinario del lugar puede permitir la celebración de otra misa por la tarde en las iglesias u oratorios públicos o semipúblicos, y en caso de verdadera necesidad, incluso por la mañana, pero solamente para los fieles que de ningún modo pueden participar en la misa vespertina la tarde. Cuídese que estas misas no se celebren solamente para bien de unos pocos y no perjudiquen en nada la misa vespertina, que es la principal. 

La sagrada comunión solamente se puede distribuir a los fieles dentro de la misa; a los enfermos se les puede llevar a cualquier hora del día.


Ritos iniciales y liturgia de la palabra

1. El sagrario ha de estar completamente vacío; se ha de consagrar en esta misa suficiente para que el clero y el pueblo puedan comulgar hoy y mañana.

2. Antífona de entrada           Cf. Ga 6, 14

Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección, él nos ha salvado y libertado.

3. Se dice Gloria. Mientras se canta, se hacen sonar las campanas, que ya no se vuelven a tocar hasta la Vigilia Pascual, a no ser que la Conferencia Episcopal o el Ordinario juzguen oportuno establecer otra cosa.

4. Oración colecta

Señor Dios nuestro, 
nos has convocado hoy (esta tarde
para celebrar aquella misma memorable Cena 
en la que tu Hijo, antes de entregarse a la muerte, 
confió a la Iglesia el banquete de su amor, 
el sacrificio nuevo de la alianza eterna; 
te pedimos que la celebración de estos santos misterios 
nos lleve a alcanzar plenitud de amor y de vida. 
Por nuestro Señor Jesucristo.

5. En la homilía se comentan los grandes misterios que se celebran este día:la institución de la sagrada eucaristía y del sacramento del orden y el mandato del Señor sobre la caridad fraterna. Después de la homilía, en aquellos lugares donde lo aconseje el bien pastoral, se lleva a cabo el lavatorio de los pies.


Lavatorio de los pies

6. Los que han sido designados de entre el pueblo de Dios son acompañados por los ministros [*], a ocupar los asientos preparados para ellos en un lugar visible a los fieles. El sacerdote (dejada la casulla si es necesario) se acerca a cada una de las personas designadas y, con la ayuda de los ministros, les lava los pies y se los seca.

7. Mientras tanto, se canta alguna de las siguientes antífonas o algún otro canto apropiado.

Antífona primera          Cf. Jn 13, 4. 5. 15

El Señor, después de levantarse de la Cena, echó agua en la jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos. Éste fué el ejemplo que les dejó.

Antífona segunda          Jn 13, 6. 7. 8

«Señor, ¿lavarme los pies tú a mi?» Jesús le replicó: «Si no te lavo a ti los pies, no tienes nada que ver conmigo».

V/. Llega a Simón Pedro y éste le dice: —«Señor, ¿lavarme los pies tú a mi?...»

V/. «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora; pero lo comprenderás más tarde». —«Señor, ¿lavarme los pies tú a mi?...»

Antífona tercera          Cf. Jn 13, 14

Si yo, vuestro Maestro y Señor, os he lavado los pies, cuánto más vosotros debéis lavaros los pies unos a otros.

Antífona cuarta          Jn 13, 35

La señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.

V/. Dijo Jesús a sus discípulos: —La señal por la que conocerán...

Antífona quinta          Jn 13, 34

Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado –dice el Señor.

Antífona sexta          1Cor 13, 13

Queden en vosotros la fe, la esperanza, el amor, estas tres: la más grande es el amor.

V/. Ahora quedan la fe, la esperanza, el amor, estas tres: la más grande es el amor. —Queden en vosotros...

8. Inmediatamente después del lavatorio de los pies o, si éste no ha tenido lugar, después de la homilía se hace la oración de los fieles. En esta misa no se hace la profesión de fe.


Liturgia eucarística

9. Al comienzo de la liturgia eucarística se puede organizar una procesión de los fieles con dones para los pobres.

Mientras tanto se canta el Ubi cáritas est vera u otro cántico apropiado.

10. Oración sobre las ofrendas

Concédenos, Señor, 
participar dignamente en estos santos misterios, 
pues cada vez que celebramos 
este memorial de la muerte de tu Hijo, 
se realiza la obra de nuestra redención. 
Por Jesucristo, nuestro Señor.


Cuando se utiliza el Canon romano, se dicen Reunidos en comunión, Acepta, Señor, en tu bondad, y El cual, la víspera de su Pasión propios.

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, 
para celebrar el día santo en que nuestro Señor Jesucristo 
fue entregado por nosotros, 
veneramos la memoria, 
ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, 
Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; 
la de su esposo, San José; 
la de los santos apóstoles y mártires 
Pedro y Pablo, Andrés, 
[Santiago y Juan, 
Tomás, Santiago, Felipe, 
Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; 
Lino, Cleto, Clemente, 
Sixto, Cornelio, Cipriano, 
Lorenzo, Crisógono, 
Juan y Pablo, 
Cosme y Damián,]
y la de todos los santos; 
por sus méritos y oraciones 
concédenos en todo tu protección. 
[Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Con las manos extendidas prosigue:

Acepta, Señor, en tu bondad, 
esta ofrenda de tus siervos 
y de toda tu familia santa, 
que te presentamos en el día mismo 
en que nuestro Señor Jesucristo 
encomendó a sus discípulos 
la celebración del sacramento 
de su Cuerpo y de su Sangre; 
ordena en tu paz nuestros días, 
líbranos de la condenación eterna 
y cuéntanos entre tus elegidos.

Junta las manos. 

[Por Cristo nuestro Señor. Amén.]

Extendiendo las manos sobre las ofrendas, dice:

Bendice y santifica, oh Padre, esta ofrenda, 
haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, 
de manera que sea para nosotros 
Cuerpo y Sangre de tu Hijo amado, 
Jesucristo, nuestro Señor.

Junta las manos.

El cual, hoy, 
la víspera de padecer por nuestra salvación 
y la de todos los hombres, 
toma el pan 

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 

tomó pan en sus santas y venerables manos,

Eleva los ojos 

y elevando los ojos al cielo, 
hacia ti, Dios Padre suyo todopoderoso, 
dando gracias te bendijo, 
lo partió, 
y lo dio a sus discípulos diciendo:

Se inclina un poco.

TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO, 
QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.

Lo restante, como en el Canon romanonúmero 105.

12. Antífona de comunión          1Cor 11, 24-25

Este es mi Cuerpo, que se entrega por vosotros. Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre: haced esto cada vez que lo toméis en memoria mía.

13. Acabada la distribución de la comunión, se deja sobre el altar el pixis con el pan consagrado para la comunión del día siguiente. La misa acaba con la oración después de la comunión.

14. Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso, 
que la Cena de tu Hijo, 
que nos alimenta en el tiempo, 
llegue a saciarnos un día 
en la eternidad de tu reino. 
Por Jesucristo, nuestro Señor.


Traslado del Santísimo Sacramento

15. Dicha la oración, el sacerdote, de pie ante el altar, pone incienso en el incensario, y de rodillas inciensa tres veces al Santísimo Sacramento. Después, poniéndose el paño de hombros, toma en sus manos la pixis y lo cubre con el humeral.

16. La cruz abre la procesión, en la que, en medio de cirios e incienso, se lleva el Santísimo Sacramento por la iglesia hasta el lugar de la reserva, preparado en alguna capilla convenientemente ornamentada. Mientras tanto, se canta el himno Pange lingua, en castellano: Que la lengua humana (excepto las dos últimas estrofas) u otro canto eucarístico.

17. Cuando la procesión ha llegado al lugar de la reserva, el celebrante deja el pixis y, poniendo incienso, lo inciensa de rodillas, mientras se canta el Tantum ergo, en castellano: Adorad, postrados. Después se cierra el sagrario o la urna de la reserva.

18. Después de un tiempo de adoración en silencio, el sacerdote y los ministros, hecha la genuflexión, vuelven a la sacristía.

19. Seguidamente se despoja el altar y se quitan, si es posible, las cruces de la iglesia. Si quedan algunas cruces en la iglesia, conviene que se cubran con un velo.

20. Los que han participado en la misa vespertina no están obligados a rezar Vísperas.

21. Exhórtese a los fieles a que dediquen algún tiempo de esta noche, según las circunstancias y costumbres de cada lugar, a la adoración del Santísimo Sacramento. Esta adoración, con todo, si se prolonga más allá de la medianoche, debe hacerse sin solemnidad.




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[*] Modificado según Decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de 6 de enero de 2016. Hasta entonces aparecía: «Los varones designados, acompañados de los ministros…».

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