Misal Romano - Miércoles de Ceniza

Tiempo de Cuaresma

MIÉRCOLES DE CENIZA

En la misa de este día se bendice y se impone la ceniza, hecha de los ramos de olivo o de otros árboles, bendecidos el año precedente

Ritos iniciales y liturgia de la palabra

Antífona de entrada           Sb 11, 24-25. 27
Te compadeces de todos, Señor, y no odias nada de lo que has hecho; cierras los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepientan y los perdonas, porque tú eres nuestro Dios y Señor. 

Se omite el acto penitencial, ya que en esta celebración es sustituido por la imposición de la ceniza.

Oración colecta
Señor, fortalécenos con tu auxilio 
al empezar la Cuaresma, 
para que nos mantengamos en espíritu de conversión; 
que la austeridad penitencial de estos días 
nos ayude en el combate cristiano 
contra las fuerzas del mal. 
Por nuestro Señor Jesucristo.

Bendición e imposición de la ceniza

Después de la homilía, el sacerdote, de pie, dice con las manos juntas:

Con actitud humilde oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, para que se digne bendecir con su gracia estas cenizas que vamos a imponer en nuestras cabezas en señal de penitencia.

Y, después de una breve oración en silencio, prosigue:

Oh Dios, que te dejas vencer por el que se humilla
y encuentras agrado en quien expía sus pecados,
escucha benignamente nuestras súplicas
y derrama la gracia X de tu bendición
sobre estos siervos tuyos
que van a recibir la ceniza,
para que, fieles a las prácticas cuaresmales,
puedan llegar, con el corazón limpio,
a la celebración del misterio pascual de tu Hijo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

O bien:

Oh Dios que no quieres la muerte del pecador, 
sino su arrepentimiento, 
escucha con bondad nuestras súplicas 
y dígnate bendecir X esta ceniza 
que vamos a imponer sobre nuestra cabeza; 
y porque sabemos que somos polvo 
y al polvo hemos de volver, 
concédenos por medio de las prácticas cuaresmales, 
el perdón de los pecados; 
así podremos alcanzar, a imagen de tu Hijo resucitado, 
la vida nueva de tu reino. 
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

Y rocía con agua bendita las cenizas, sin decir nada. 

Seguidamente, el sacerdote impone la ceniza a todos los presentes que se acercan hasta él; a cada uno le dice:

Convertíos y creed en el Evangelio.           Mc 1, 15

O bien:            Cf. Gn 3, 19

Acuérdate de que eres polvo
y al polvo volverás. 

Mientras tanto se canta:

Antífona            Cf. Jl 2, 13
Cambiemos nuestro vestido por la ceniza y el cilicio; ayunemos y lloremos delante del Señor, porque nuestro Dios es compasivo y misericordioso para perdonar nuestros pecados.

Otra antífona            Jl 2, 17; Est 13, 17
Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: Perdona, Señor, perdona a tu pueblo, no cierres la boca de los que te alaban.

Otra antífona            Sal 50, 3
Borra mi culpa, Señor.

Puede repetirse después de cada uno de los versículos del Salmo 50: Misericordia, Dios mío.

Responsorio            Cf. Ba 3, 2; Sal 78, 9
Corrijamos aquello que por ignorancia hemos cometido, no sea que, sorprendidos por el día de la muerte, busquemos, sin poder encontrarlo, el tiempo de hacer penitencia.
* Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

V/. Socórrenos, Dios salvador nuestro; por el honor de tu nombre, líbranos, Señor.
* Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

Puede cantarse otro canto apropiado.

Acabada la imposición de la ceniza, el sacerdote se lava las manos. El rito se concluye con la oración universal u oración de los fieles.

No se dice Credo.

Liturgia eucarística

Oración sobre las ofrendas
Al ofrecerte este sacrificio que inaugura la Cuaresma 
te pedimos, Señor, 
que nuestras obras de caridad 
y nuestras penitencias 
nos ayuden al dominio de nosotros mismos, 
para que, limpios de pecado, 
merezcamos celebrar piadosamente 
los misterios de la pasión de tu Hijo. 
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio III o IV Cuaresma.

Antífona de comunión            Sal 1, 2-3
El que medita la ley del Señor día y noche da fruto en su sazón.

Oración después de la comunión
Señor, estos sacramentos que hemos recibido 
hagan nuestros ayunos agradables a tus ojos 
y obren como remedio saludable 
de todos nuestros males. 
Por Jesucristo nuestro Señor.

La bendición e imposición de la ceniza se puede hacer también fuera de la misa. En este caso es recomendable que preceda una liturgia de la palabra, utilizando la antífona de entrada, la oración colecta, las lecturas con sus cantos, como en la misa. Sigue después la homilía y la bendición e imposición de la ceniza. El rito concluye con la oración universal.

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