Misal Romano - IV Domingo de Cuaresma

Tiempo de Cuaresma


IV DOMINGO DE CUARESMA

Cuando en este domingo tienen lugar los escrutinios preparatorios para el bautismo de adultos, pueden utilizarse las oraciones rituales y las intercesiones propias.

Antífona de entrada           Is 66, 10-11
Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto; mamaréis de sus pechos y os saciaréis de sus consuelos.

No se dice Gloria.

Oración colecta
Señor, que reconcilias contigo a los hombres 
por tu Palabra hecha carne, 
haz que el pueblo cristiano 
se apresure, con fe viva y entrega generosa, 
a celebrar las próximas fiestas pascuales. 
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
Al ofrecerte, Señor, 
en la celebración gozosa de este domingo, 
los dones que nos traen la salvación, 
te rogamos nos ayudes 
a celebrar estos santos misterios con fe verdadera 
y saber ofrecértelos por la salvación del mundo. 
Por Jesucristo nuestro Señor.

Prefacio:
EL CIEGO DE NACIMIENTO

Cuando se lee el evangelio del ciego de nacimiento, se dice el siguiente prefacio:

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Que se hizo hombre
para conducir al género humano,
peregrino en tinieblas,
al esplendor de la fe;
y a los que nacieron esclavos del pecado,
los hizo renacer por el bautismo,
transformándonos en tus hijos adoptivos.

Por eso, Señor,
todas tus criaturas,
en el cielo y en la tierra,
te adoran cantando un cántico nuevo,
y también nosotros, con los ángeles,
te aclamamos por siempre diciendo:

Santo, Santo, Santo...

Cuando no se lee el evangelio del ciego de nacimiento, se dice el prefacio I o II de Cuaresma.

Antífona de comunión 

Cuando se lee el evangelio del ciego de nacimiento:          Cf. Jn 9, 11
El publicano, quedándose atrás, se golpeaba el pecho diciendo: ¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.

Cuando se lee el evangelio del hijo pródigo:          Lc 15, 32
Deberías alegrarte, hijo, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado.

Cuando se lee otro evangelio:           Sal 121, 3-4
Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, a celebrar tu nombre, Señor.

Oración después de la comunión
Señor Dios, luz que alumbras a todo hombre 
que viene a este mundo, 
ilumina nuestro espíritu con la claridad de tu gracia, 
para que nuestros pensamientos sean dignos de ti 
y aprendamos a amarte de todo corazón. 
Por Jesucristo, nuestro Señor.

1 comentario:

  1. gracias por utilizar este medio y darnos a conocer ´lo grande que es la celebración de la Eucaristia

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