Misal Romano - III Domingo de Cuaresma

Tiempo de Cuaresma


III DOMINGO DE CUARESMA

Cuando en este domingo tienen lugar los escrutinios preparatorios para el bautismo de adultos, pueden utilizarse las oraciones rituales y las intercesiones propias.

Antífona de entrada          Sal 24, 15-16
Tengo los ojos puestos en el Señor, porque él saca mis pies de la red, oh Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.

O bien:          Ez 36, 23-26
Cuando os haga ver mi santidad, os reuniré de todos los países; derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias. Y os infundiré un espíritu nuevo -dice el Señor.

No se dice Gloria.

Oración colecta
Señor, Padre de misericordia 
y origen de todo bien, 
que aceptas el ayuno, la oración y la limosna 
como remedio de nuestros pecados, 
mira con amor a tu pueblo penitente 
y restaura con tu misericordia 
a los que estamos hundidos bajo el peso de nuestras culpas. 
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Señor, 
que la celebración de esta eucaristía 
perdone nuestras deudas 
y nos ayude a perdonar a nuestros deudores. 
Por Jesucristo nuestro Señor.

Prefacio: 
LA SAMARITANA

Cuando se lee el evangelio de la Samaritana, se dice el siguiente prefacio:

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Quien,
al pedir agua a la Samaritana,
ya había infundido en ella la gracia de la fe,
y si quiso estar sediento de la fe de aquella mujer,
fue para encender en ella el fuego del amor divino.

Por eso, Señor,
te damos gracias
y proclamamos tu grandeza
cantando con los ángeles:

Santo, Santo, Santo...

Cuando no se lle el evangelio de la Samaritana, se dice el prefacio I o II de Cuaresma.

Antífona de comunión

Cuando se lee el evangelio de la Samaritana           Jn 4, 13-14
El que beba del agua que yo le daré –dice el Señor–, el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.

Cuando se lee otro evangelio:          Sal 83, 4-5
Hasta el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido, colocar sus polluelos; tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa alabándote siempre.

Oración después de la comunión
Alimentados ya en la tierra 
con el pan del cielo, 
prenda de eterna salvación, 
te suplicamos, Señor, 
que se haga realidad en nuestra vida 
lo que hemos recibido en este sacramento. 
Por Jesucristo nuestro Señor.


No hay comentarios:

Publicar un comentario